16 julio 2012

DIRIGIR LA ENERGIA

Pocas sensaciones son tan satisfactorias como la de dirigir a Uke, sentirse dueño del movimiento mutuo, controlar el espacio que existe entre los dos ( o más), moverse con total soltura mientras el Uke nos sigue por los círculos que trazamos, intentando sin ninguna opción controlar nuestra posición, hasta que su ataque queda reducido a nada por la inercia del movimiento del centro (hara), el cual genera una energía cada vez más potente con cada círculo que la añadimos al esquivar y desviar la energía del o de los adversarios.
Es en esos momentos tan cortos de tiempo cuando con un centro estable (equilibrio, espalda recta y respiración coordinada al movimiento) conseguimos esa unidad: Ki-Mente-Cuerpo, tantas veces explicada por los Maestros y tan mal entendida por los “alumnos”.
No hay nada de místico en ello, simplemente es una sensación agradable al hombre, un sentimiento; y creo que así hay que entender el Aikido, como un sentimiento, por eso es tan difícil de explicar cuando alguien nos pregunta por él.
Yo acabaría la respuesta de esta manera:
- ¿Qué es el Aikido?¬
- ¡ Un sentimiento!.
Y nada más; no hemos da añadir fantasías ni intentar demostrar que lo que hacemos está bien, eso ya lo sabemos nosotros, lo sentimos y con eso hemos do darnos por satisfechos.
Toda práctica recibe su “ recompensa”. Y cuando digo práctica me refiero a la práctica asidua, constante y sin interrupciones, o con las mínimas posibles.
Ya sabemos que no siempre se puede acudir al Dojo, pero también sabemos que cualquier excusa es buena para faltar un día desanimado o de desgana ( ¡ Va por un día no pasa nada!).
Pero no pensamos que estamos retrocediendo en la práctica con esa actitud, no creáis que la práctica es acumulativa; sí faltamos a una clase con una excusa no válida ( y eso lo sabemos nosotros mejor que nadie) estamos retrocediendo dos escalones en el camino: uno que no hemos subido y otro que nos penaliza la vía.
Jamás olvidéis quienes sois; guerreros, sí, pero del espíritu, no del combate.
Hay que recordar siempre las máximas de los Samuráis: constancia, respeto, serenidad, humildad, sacrificio. Sólo de esta manera obtendremos aquello que estamos buscando, y que nos será dado por derecho propio: ¡Constancia!.
Volviendo al tema que nos abarcaba a principio, "Dirigir la energía “(Ki), - absorberla en movimientos espirales y anularla -, diré que es en esos momentos -y sólo en esos- cuando realmente hay una conexión con el espacio que nos rodea. Como decía Ueshiba:
“Cuando estamos conectados a todas las cosas con el Ki, el Ki del universo y el Ki individual “.
Aquí es cuando realmente desaparece todo pensamiento ( o debiera) y obtenemos la tan famosa actitud de “Hisiryo”, hermanando el Aikido con el Zen en esa concentración en movimiento. Pero (y siempre hay un pero) no podemos retener esos momentos tan cortos, por lo tanto aprovechemos el poco tiempo de une clase para sentir el máximo posible, y no nos comparemos con les japoneses (que no lo somos) en su manera de trabajar, con sus 6 horas, 6 días a la semana y sin ninguna explicación en las clases.
Creo que debemos hacer mas hincapié en la técnica, en la explicación de las mismas y, como no, en el ejemplo.

LOS GRADOS



En este mundo nuestro de las Artes Marciales, nuestro escalafón de jerarquía se manifiesta con la posesión de los Kyu y Dan.
Como norma general el alto grado Dan va unido al alto grado de Maestría, no sólo en el aspecto técnico, si no más bien en el aspecto de educador y guía del alumno, no obstante cumpliéndose esta norma en la inmensa mayoría de las ocasiones, no siempre es así pues el conocimiento técnico no necesariamente incluye dotes de enseñanza, esta es la razón por la cual una inmensa mayoría de competidores que han alcanzado un alto grado Dan como premio a sus medallas ganadas una vez concluida su etapa de competidor, se eclipsa terminando así su vida marcial al no saber qué rumbo tomar; su error fue haberse concentrado en su estudio marcial sólo en la faceta competitiva, así pues por ser un campeón no se es automáticamente un buen enseñante.
En el mundo marcial vemos continuamente el nombre de altos grados de los más diversas artes, ante tanto alto grado, debemos de saber cómo consiguió el Dan y quién lo otorgó, si una organización oficial o de consolidación y prestigio mundial o una asolación formada ante tanto mercado y tanta desinformación a veces con tanta confusión.
La razón y significado de cada Kyu o Dan .
Obi:
Cinturón que sujeta el kimono (chaqueta) y que indica la categoría y el nivel del practicante. Aunque ya la Ryu Shinnoshindo del siglo XVIII utilizaba la escala de colores, fue el Sensei Jigoro Kano quien lo introdujo en el Kodokan Judo haciéndolo popular y adaptándolo posteriormente las diferentes Budo, como el Karate-Do, el Aikido, el Kendo, el Taekwon-Do, etc. y por supuesto el Jiu Jitsu actual.
Las categorías se dividen en Kyu (clase, alumno) y Dan (paso conocedor). Los colores tienen connotaciones simbólicas en la liturgia cultural oriental, ya que en occidente cambian los conceptos.
Kyu:
6° Kyu, Rokkyu, blanco. Simboliza la nada, la ingenuidad, la limpieza, la pureza y originalidad.
5° Kyu, Gokyu, amarillo. Simboliza la luz, el despertar, el amanecer, el arte, el descubrimiento, el realismo.
4° Kyu, Yonkyu, naranja. Simboliza la ilusión, el despertar.
3° Dan, Sankyu, verde. Simboliza la esperanza, la fe, el crecimiento hacia lo natural y espontáneo.
2° Kyu, Ninkyu, azul. Simboliza idealismo, apertura hacia nuevos horizontes de todo tipo.
1° Kyu, Ikkyu, marrón. Simboliza la iniciación al conocimiento, diplomado, la consolidación de las raíces y asentamiento de la base de conocimientos.
Esta escala de niveles se debe al Sensei Kawaishi, el gran introductor el Judo en Francia y Europa.
DAN:
1º Dan, Shodan,2º Dan, Nidan,3º Dan, Sandan, 4º Dan, Yodan,5º Dan, Godan - Cinturón Negro Simboliza la acumulación de los conocimientos durante años de práctica y lo contrario al cinturón blanco (la nada).
6º Dan, Rokudan,7º Dan, Shichidan ,8º Dan, Hachidan- Cinturón Negro o rojo y blanco Simboliza el retorno a la pureza (blanco) y el conocimiento de la energía Ki, energía del conocimiento vital y espiritual (rojo).
9º Dan, Kudan - Cinturón Negro o rojo Simboliza el dominio de la energía y el hara (centro energético del cuerpo)
10º Dan-12º Dan - Cinturón blanco ancho y doble de largo Simboliza la rueda, el volver al comienzo, cerrar el ciclo completo

15 julio 2012

PRINCIPALES "ERRORES" DE UKE



No atacar con sinceridad

Es fundamental que el ataque sea sincero, puesto que si no lo es tori no encontrará peligro alguno y esto hará que su función vaya acomodandose a recibier unos ataques muy previsibles de derecha a izquierda sin que su integrediad sufra ningún percance.
Cuando me refiero a ataque sincero no me refiero a ataque fuerte o rápido ( siempre hay que adaptar el ataque al nivel de tori) me refiero a un ataque sin dudar, sin hacer paradas a mitad de camino, sin imprimir mucha potencia al principio y flojear al final etc... En resumidas cuentas, si tu intención es atacar yokomen uchi visualiza el objetivo y ve hacia el sin detenerte, de la misma manera que cuando un arquero dispara la flecha esta ya no tiene marcha atrás.



No adaptarse al nivel de tori

Este factor es muy importante, la función de uke es la de ayudar a progresar a tori a través de su entrega en los ataques, agarres, entre otros.
Por lo tanto, a tori novato no se le puede atacar como a un aikidoka experto de la misma manera que aún tori experto no se le puede atacar como a un novato. Esto vine a decir que debemos adaptar nuestro ataque adecuadamente a cada individuo, pero "OJO"esto no quiere decir que dejes de realizar bien tu ataque o que nos quedemos quietos para que nos puedan realizar la técnica al antojo de tori "facilitandole" el trabajo. Simplemente eso adaptarse en todo momento al nivel de cada persona con el objetivo de progresar correctamente. Debemos de ser blandos y flexibles y caminar hacia la fluidez..... "agua que no fluye se estanca,,, y esta acaba pudriendose "

No sentir la técnica

Debemos sentir la técnica sin anticipar el final (puesto que el final ya lo sabemos al ver la técnica anteriormente) de esta manera sentiremos en todo momento el desequilibrio, la proyección, y el control que nos realiza tori.
Un error muy común suele ser el de dejarse caer o anticiparse al movimiento y caer por inercia aún no sintiendo nada  (no podemos dejar que nuestro cuerpo memorice eso, debemos sentir, y recuperar inmediatamente el desequilibrio y el control de nuestro cuerpo aunque este sea proyectado).
Una vez que el cuerpo ya a "sentido" este ya memorizará después con la prática como uno debe colocarse para no recibir tanto dolor en las articulaciones,como voltear en el momento adecuado para no sufrir una mala caida o como anticiparse a una contratécnica o ataque directo.

No marcar con atemis los errores de tori

En mi opinión uke debería hacer saber a tori mediate "marcas con atemis" (golpes en partes vitales) las posibles aberturas que este pueda dejar desde el inicio de la técnica hasta el final, con el fin de que tori pueda progresar su mai (espacio o distancia vital) correctamente y que su mente y actitud durante la técnica no sea de una relajación excesiva descuidando tales detalles. Dentro de la relajación debemos estar en todo momento alerta.




 No preocuparse por realizar un buen ukemi

El ukemi es la única posibilidad que tenemos de salir airosos de una proyección. Nos ayuda a protejer nuestros organos y nuestras articulaciones. Debemos rodar "voltear" correctamente con el objetivo de armonizar con el tatami, suelo etc.. y así buscar una via "de escape" de una proyección. No debemos olvidar la respiración (expirar bien en cada ukemi realizado)
La técnica de tori es el resultado de un trabajo correcto y sincero de uke

12 julio 2012

HAKAMAS IWATA



Os dejo un video con una breve entrevista  sobre las hakamas iwata. Para mi particularmente junto con las hakamas Tozando son de lo mejorcito, pero si e de elegir me quedo con las de Iwata, yo de hecho tengo las dos. (esta que aparece en el video es una de ellas, estoy encantado con ella).


10 julio 2012

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FOTOS

Hacer cilck en las fotos para ver álbum completo



https://photos.app.goo.gl/RAQ5PjLfWLzLKiJk8
Pioneros del Aikido en tolosa 1990
https://photos.app.goo.gl/xsu1RYnrPCX17wMj8
Gimnasio Berazubi Tolosa 2004
                                                                          
Gimnasio Ondarreta Andoain 2009

https://photos.app.goo.gl/bDZrqZpGxg8LwXKM8
Curso C.Tissier Pamplona 2009
https://photos.app.goo.gl/tMSVQsr5Squ7jPrm7
Dojo gimnasio Leizarán
Curso Stephen Colville

https://photos.app.goo.gl/E92TL4ZQTCmJinFY8
Curso C.Tissier 2010 
                                                                                                                  

https://photos.app.goo.gl/ZHdskZb293LF7q7h6
Dojo Hikaru Andoain 2019


                                                                    


09 julio 2012

ARMAS EN AIKIDO

BOKKEN
El bokken, bo (madera) y ken (espada), la espada de madera, es utilizada en Aikido para aprender los movimientos básicos de la esgrima japonesa.
Aunque nunca llegaremos a ser expertos a no ser que práctiquemos Ia-ido o Ken-jutsu, es importantes conocer estos movimientos, ya que muchos movimientos de Aikido están basados en la esgrima japonesa. Los que han prácticado Ia-ido o Ken-jutsu tienen la parte más importante del aikido ya conseguida, que son los movimientos de los pies o el shintai.
Están hechos de una pieza de madera y los más populares son de roble japonés rojo o blanco. Otras maderas utilizadas son Arce, ébano, nogal...
Aunque es utilizado por seguridad, en vez del iaito (katana de entrenamiento) de entrenamiento, debe usarse siempre como un arma ya que es lo que representa. Y se deberá seguir las mismas normas que con el iaito.
Los bokkens empezaron a utilizarse en el perido Muromachi (1336 - 1600 dc), como necesidad para enseñar a los jóvenes estudiantes con un instrumento más seguro en el apredizaje.

 

JO

Los guerreros japoneses solían usar lanzas en la guerra, existía la posibilidad durante la batalla que se rompiera la punta de estas o que fueran cortadas. De ahí nace la necesidad de que en distintas escuelas además de entrenar con la lanza, también se practicara el uso del bastón, de diferentes medidas, ya que no se podía asegurar que porción de la lanza cortarían en una batalla real. Un jo mide  aproximadamente 1,276 de largo y es de madera, la longitud apropiada para cada practicante debe ser medida desde el suelo  hasta la altura de su axila .  El Aiki-jo es un conjunto de técnicas de aikido , que utiliza con el jo para ilustrar los principios del aikido con un arma. Como toda arma usada en Aikido, el jo debe ser una extensión de nuestros brazos y no un miembro ajeno a nuestro cuerpo. El jo se caracteriza por ser muy versátil de movimientos. Hoy en día, el jo todavía es utilizado por algunas fuerzas policiales japonesas.


TANTO

Es un arma corta de filo similar a un puñal de uno o de doble filo con una longitud de hoja entre 15 y 30 cm (6-12 pulgadas). A primera vista puede confundirse con una ‘pequeña katana’, pero su diseño difiere de tal manera que nunca podríamos atribuir tal consideración. Pese a que la estética es idéntica, el diseño de la hoja y la tsuka (mango) son sustancialmente más sencillos.
Generalmente, por razones de etiqueta, se porta en el obi (cinturón), aunque ciertamente se podría ocultar con relativa facilidad. Aunque el arma secundaría del samurái era el wakizashi (versión más corta que la katana) o el kodachi (versión más corta que el tachi), algunos samurái preferían el tanto por la soltura de su manejo y como complemento de sus artes marciales cuerpo a cuerpo.
Como objeto ceremonial se extendió durante la nueva era, sustituyendo al wakizashi o el kodachi en el ritual del seppuku o harakiri (una ceremonia de suicidio que el samurái realizaba con el objetivo de recobrar su honor tras una deshonra).
Dependiendo del modelo se puede diferenciar entre tanto (con guardia), Hamidashi (con guardia pequeña) o Aikuchi (sin guardia).


BO - MASAKATSU BOJUTSU

   Bo: «Bastón» es un arma en forma de vara alargada, generalmente hecha de madera (roble, bambú, etc.). Existen en todas las culturas. (Sobre todo en China y Japón). El término “Bo” se utiliza para referirse a la vara de 180cm aproximadamente, es en realidad una abreviatura de Rokushakubo. Roku significa seis en japonés, shaku que es una medida que se usaba antiguamente en Japón y que equivale a aproximadamente 30 centímetros; y Bo significa bastón. Por tanto, Rokushakubo significa literalmente “Bastón de seis shakus” Varían en largo, peso, flexibilidad o decoración: pueden ser tan rústicos como una rama de un árbol o tan decorados como una obra de arte.

  Desde tiempos antiguos el Bo ha sido un elemento indispensable para la vida diaria, sin distinción de clases. El arte del Bo  nació del gran uso que se le daba. De hecho, las técnicas y los katas son especialmente numerosos en relación a los existentes en las otras armas.
           

También era utilizado por los campesinos sobre los hombros para cargar en sus extremos baldes con agua o sacos con alimentos. Además, un simple palo utilizado como bastón o cetro también sirvió como Bo ya que muchos peregrinos (incluyendo los monjes hindúes y chinos) lo usaban. Se dice que el propio Daruma (Bodhidharma) era un especialista en el uso del bastón largo en el combate.

  El Bo fortalece los miembros superiores, contribuye a la mejora postural, al mantenimiento del equilibrio, a la precisión de los golpes, bloqueos y desplazamientos, mejora el ritmo cardíaco, respiratorio y la coordinación en general.

  Morihei Ueshiba fundador del AIKIDO, era un destacado practicante de BOJUTSU y fue también el creador de la escuela Masakatsu Bo Jutsu, de la que dio la transmisión a Hikitsuchi Michio un joven que O SENSEI conoció a la edad de 14 años. Este fue 10º Dan de AIKIDO y 8º Dan de IAIDO, entre otras disciplinas que practicó. Falleció en el año 2004 a la edad de 81 años, enseñando hasta pocos años antes de su muerte.

Las partes del Bo son:

-Moto = es el centro del Bo.
-Sakí?= la punta de Bo (o Kontei, dependiendo de la línea o el dialecto japonés)

Aunque el bo más utilizado y conocido es el rokushakubo, existen varios tipos de bastones que también se manejan en el arte del b?jutsu:
•  Rokushaku bo: bastón de 180 cm.
•  Yonshaku bo: bastón de 130 cm.
•  Sanshaku bo: bastón de 100 cm.
•  Hanbo: bastón de 90 cm.
•  Tambo : bastón entre los 35 y 40 cm
•  Shishin b?: bastón de 15 cm.
•  Nyoibo: mástil de 200 cm. por 5 pulg.
•  Daisharin: bastón de 250 cm. con ruedas en los extremos.
•  Nihiri bo: bastón de 180 cm. con una punta retorcida.


Principales Artes marciales que emplean el Bo:

Bojutsu
Hapkido,
Kobudo
Aikido
Kenjutsu


06 julio 2012

      ASOCIACION AIKIDO HIKARU

 


El origen de la asociación Aikido Hikaru se remonta al año 1990, con la llegada del Aikido a Tolosa (Guipuzkoa) ,de la mano del Sensei Charly Diez. Tras un periodo el Sensei se trastala a otras localidades dejando el Dojo en manos de los sempais Diego e Iban, que continuaron con la difusión del arte. Por aquel entonces practicabamos en el polideportivo Berazubi, (ya derruido) la linea del Kumano Juku Dojo de Shingu, Así como del Masakatsu Bojutsu. (trabajo del Bo).
Hacia 1997 tras abandonar la docencia los antiguos sempais,  dos alumnos con el grado Shodan decidimos tomar las riendas del Dojo trasladandonos a otras localidades Guipuzkoanas como Asteasu y Villabona para continuar con la práctica  del Aikido.
Finalmente fijamos nuestra Sede en Andoain en 2005 ,donde seguimos en la actualidad. En  2012 constituimos oficialmente la asociación Aikido Hikaru en el registro de asociaciones del Gobierno Vasco con el fin de promover y difundir el arte del aikido.



 Dojo Hikaru (Frontón Arrate Andoain)




INSTRUCTOR




Mikel Rodriguez 26/04/77

Empecé la práctica del Aikido en 1993, En la actualidad sigo reciclándome en diversos stages de varias discliplinas marciales, con el fín de enriquecer mi vía marcial.





-Monitor Instructor de Aikibudo federacion vasca de boxeo y deportes asociados.

-1º Dan de Aikido RFEJYDA

- 27 años de experiencia en Aikido y el Masakatsu bojutsu (trabajo de Bo)

-Formación en defensa personal fememina y policial  por la ferderación Vasca de boxeo y deportes asociados.














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05 julio 2012

¿QUE ES EL AIKIDO?


La palabra aikido esta compuesta por tres vocablos o ideogramas japoneses cuyo significado es el siguiente:
Ai: Union, encuentro, armonía, amor
Ki: es un concepto difícil de explicar, básicamente puede ser interpretado de muchas formas, aliento, la energía vital que une a todo el universo, la presencia de espíritu.
Do: Camino, via, modo de seguir una enseñanza o una conducta.
Por tanto el AIKIDO es  el camino hacia la unión con la energía del universo.

En un sentido mas profundo el Aikido se rige por la leyes de la naturaleza y los principios de la física,  al igual que la naturaleza cultiva el amor y la compasión por la existencia, pero al mismo tiempo puede ser devastadora, al igual que la aplicación técnica en altos niveles de maestria.

A diferencia del resto de otras artes marciales, el Aikido no es competitivo, no se centra en entrenar para vencer al oponente, sino en conseguir la victoria sobre uno mismo, el gran maestro y creador del aikido decía que nuestros peores enemigos nos acechaban desde nuestro interior, el miedo, la ira, la duda, desesperación, nuestra mente en conflicto.

Si logramos vencer nuestras limitaciones seremos capaces de conquistarnos a nosotros mismos y repeler cualquier ataque que provenga desde el exterior.

Aun asi no podemos decir que el Aikido es mejor que otras artes marciales, únicamente es diferente y ha logrado dar un salto hacia adelante desde una arte físico hacia una arte marcial espiritual.

En suma el Aikido contribuye un sistema completo de entrenamiento fisico, mental y espiritual.

MORIHEI UESHIBA



MORIHEI UESHIBA
 (FUNDADOR DEL AIKIDO  1883-1969)

Morihei Ueshiba nació el 14 de Diciembre de 1883 en Tanabe, Prefectura de Wakayama. Era el cuarto hijo y el único varón de Yoroku Ueshiba, un granjero acomodado dueño de dos hectáreas (cerca de cinco acres) de la mejor tierra. Su padre era un miembro muy respetado dela comunidad local que había servido en el consejo municipal durante veinte años, mientras que su madre, Yuki Itokawa, procedía de una familia terrateniente de ascendencia noble.

Cuando tenía unos siete años, Morihei fue enviado a Jizodera, un templo Budista cercano, de la secta Shingon, para estudiar a los clásicos del Confucianismo y las escrituras Budistas.

Morihei se graduó en la Escuela Elemental Superior de Tanabe y fue admitido a la edad de trece años en la recién establecida Escuela Media de la Prefectura de Tanabe. Sin embargo, abandonó la escuela media antes de graduarse para cambiarse al Instituto Yoshida Abacus. Cuando obtuvo el correspondiente diploma comenzó a trabajar en la Oficina de Impuestos de Tanabe. entre cuyas funciones se incluía la tasación de los valores de la tierra..

En 1902, Morihei dimitió de la oficina de impuestos tras unirse a un movimiento popular en contra de la nueva legislación de pesca. y se fue a Tokyo con la intención de comenzar de nuevo, esta vez como empresario. Durante algún tiempo trabajó como empleado interino en el distrito comercial de Nihombashi, antes de instalar su propia compañía de artículos de escritorio y material escolar, el Almacén Ueshiba. Es más. fue durante esta primera estancia en Tokyo cuando Morihei comenzó su estudio de las artes marciales, aprendiendo jujutsu y kenjutsu tradicionales. Sin embargo, más tarde, en ese mismo año, enfermó de beri-beri y se vio forzado a abandonar Tokyo. Al poco de su vuelta a Tanabe se casó con Hatsu Itokawa (nacida en 1881), a la que conocía desde su niñez.

En 1903, Morihei se alistó en el 37º regimiento de la Cuarta División en Osaka, donde le pusieron el apodo de 'Rey de los soldados' por su habilidad con la bayoneta y su carácter honesto y trabajador. Al año siguiente, cuando estalló la Guerra Ruso-Japonesa, fue enviado al frente como cabo y volvió ascendido al grado de sargento por su valor en el servicio. Durante la vida militar, en sus ratos libres, Morihei continuaba con su interés en las artes marciales, asistiendo al dojo de Masakatsu Nakai en Sakai, donde aprendió las técnicas de la escuela Goto Yagyu-ryu jujutsu.




En 1907 Morihei se licenció del ejército y volvió a Tanabe, donde trabajó en la granja familiar y participó de la política del pueblo, convirtiéndose en el líder local de la Asociación de Jóvenes.

Durante este período su padre contrató al judoka Kiyoichi Takagi, que estaba de visita en Tanabe, para enseñar a Morihei, y convirtió el granero familiar en un dojo. Aquí fue donde Morihei aprendió el estilo de judo del Kodokan. También continuó asistiendo al Nakai Dojo y recibió un certificado de la escuela Goto.

Morihei permaneció en Tanabe los tres años siguientes, teniendo que ver con numerosas actividades locales. En 1910 (año en que nació su hija mayor, Matsuko), se interesó en un plan gubernamental de colonización de la isla del norte, Hokkaido. Decidió formar un grupo de colonos y pidió voluntarios entre la Asociación local de Jóvenes. Se convirtió en el líder del grupo Kishu, compuesto por cincuenta y cuatro familias (más de ochenta personas), y en Marzo de 1912 abandonaron Tanabe en dirección a Hokkaido. Llegaron en Mayo y se establecieron en Shirataki, cerca del pueblo de Yobetsu, lugar que había elegido Morihei en un viaje anterior.

Esta zona, donde todavía hoy día existe el pueblo de Shirataki era entonces un erial, y los colonizadores tuvieron que luchar contra el clima inclemente y las pobres condiciones de la tierra para conseguir cultivar. Sin embargo, eventualmente, el grupo de Kishú consiguió iniciar una serie de proyectos, incluido el cultivo de menta, la cría de caballos y una granja lechera, así como el establecimiento de los inicios de una industria maderera. Morihei hizo todo lo que pudo para asegurar el éxito de la aventura, e inició varios proyectos, entre ellos la construcción de una calle comercial en Shirataki, la mejora de las condiciones de alojamiento, y la fundación de una escuela primaria. Fue durante su período en Hokkaido cuando, en una posada de Engaru, conoció a Sokaku Takeda, el famoso maestro de la Daito-ryu. Posteriormente entreno intensivamente con Takeda y consiguió el certificado de la Daito-ryu jujutsu.

Debido a la expansión de la industria maderera, Shirataki empezó pronto a convertirse en un pueblo floreciente. Pero el 23 de Mayo de 1917, el pueblo se destruyó por completo debido a un incendio. La primavera siguiente, Morihei, que había sido elegido miembro del consejo del pueblo, se dedicó por completo a la reconstrucción de Shirataki. En Julio de ese mismo año nació su primer varón, Takemori.

Amediados de Noviembre de 1919, Morihei se asustó al recibir la noticia de que su padre estaba seriamente enfermo. Abandonó Hokkaido para dirigirse a Tanabe, cerrando el período de ocho años en Shirataki. En su viaje de regreso, oyó que el líder de la floreciente y nueva religión Omoto-kyo, Onisaburo Deguchi, famoso por sus técnicas de meditación chinkon kishin (calma del espíritu y retorno a lo divino), estaba viviendo en la cercana Ayabe. Decidió visitarle, y permaneció en Ayabe hasta el 28 de Diciembre. Pidió a Onisaburo que rezara por su padre, a lo que contestó: 'Tu padre está bien como está'. Estas palabras hicieron honda impresión en Morihei. Yoroku Ueshiba murió el 2 de Enero de 1920, a la edad de 76 años. Su muerte fue un duro golpe para Morihei, quien, tras un periodo de inestabilidad emocional, decidió trasladarse a Ayabe en busca de una vida más espiritual bajo la dirección de Onisaburo Deguchi. Obtuvo una casa detrás de la escuela primaria, dentro del recinto sagrado de la Omoto-kyo, y allí vivió ocho años hasta su traslado a Tokyo en 1928 .


Durante este período gozó de la absoluta confianza de la secta y tomó parte en diversas prácticas espirituales de la misma. También, animado por Onisaburo, convirtió parte de su casa en un dojo de dieciocho tatami, y abrió la Academia Ueshiba, donde enseñaba cursos introductorios en las artes marciales, principalmente a seguidores de la Omoto-kyo. Por desgracia, el primer año de estancia de Morihei en Ayabe se vio marcado por otras tragedias personales: perdía a sus dos hijos varones, víctimas de una enfermedad; Takemori murió en Agosto con tres años de edad, y en Septiembre murió su segundo hijo, Kuniharu, con un año.

Al año siguiente del traslado de Morihei a Ayabe, la instrucción que se ofrecía en la Academia Ueshiba empezó gradualmente a aumentar en extensión y en profundidad, y comenzó a correr la voz de que había un maestro excepcional de artes marciales viviendo en Ayabe. El número de personas no seguidores de la Omoto-kyo que se apuntaba a la Academia Ueshiba empezó a crecer, e iban a entrenar allí muchos marinos de la cercana base naval de Maizuru.

El 11 de Febrero de 1921, sin previo aviso, las autoridades cayeron sobre la secta, lo que más tarde fue conocido como el Primer Incidente Omoto, y varias personas, incluido Onisaburo, fueron arrestadas. Afortunadamente, el incidente no afectó a la Academia Ueshiba. Mil novecientos veintiuno fue también el año de nacimiento de Kisshomaru Ueshiba actual Doshu.

Alo largo de los dos años siguientes Morihei intentó ayudar a Onisaburo, que había sido liberado bajo fianza, a reconstruir la Omoto-kyo. Se hizo cargo de la administración de cerca de novecientas tsubo de tierra de Tennodaira, trabajándola a la vez que continuaba enseñando en la Academia Ueshiba. Así podía realizar en su vida diaria la creencia de que hay una unidad esencial entre las artes marciales y la agricultura algo que estaba muy cerca de su corazón y que fue un tema recurrente a lo largo de su vida.

En torno a esta época la práctica de Morihei de las artes marciales comenzó gradualmente a adquirir un carácter espiritual, viéndose cada vez más absorbido por el estudio del kotodama, lo que le condujo poco a poco a romper con las formas de la Yagyu-ryu y de la Daito-ryu jujutsu, y a desarrollar su propio enfoque original, utilizando unificadamente los principios aplicados y la técnica para romper las barreras entre la mente, el espíritu y el cuerpo. Esta concepción fue llamada formalmente en 1922 'aiki-bujutsu', pero se dio a conocer al público en general como Ueshiba-ryu aiki-bujutsu.

En 1924 Morihei se embarcó en una aventura que resultó ser crucial para su desarrollo espiritual. El 13 de Febrero se fue en secreto de Ayabe con Onisaburo en dirección a Manchuria y a Mongolia, en busca de una tierra sagrada donde poder establecer un nuevo gobierno mundial basado en preceptos religiosos. El día 15 llegaron a Mukden, donde se encontraron con Lu Chang K'uei, un famoso señor de la guerra Manchur. Junto con Lu, condujeron al Ejército Autónomo del Noroeste (también conocido como el Ejercito de la Independencia de Mongolia), al interior del país. Morihei recibió el nombre chino de Wang Shou Kao. Sin embargo, su expedición fue desafortunada; cayeron víctimas de un complot organizado por otro señor de la guerra, Chang Tso Lin, y el 20 de Junio, cuando llegaron a Baian Dalai, se encontraron con tropas chinas esperándoles para arrestarles. Morihei, Onisaburo y cuatro más fueron sentenciados a muerte. Afortunadamente, justo antes de que les fueran a ajusticiar, un miembro del personal consular japonés intervino y consiguió su liberación y su retorno a Japón.

Morihei intentó reanudar su vida anterior de unificación de las artes marciales y de la agricultura, enseñando en la Academia Ueshiba y en la granja Tennodaira. También se interesó en sojutsu (técnica de la lanza) y continuó con la práctica intensiva del arte del sable y del jujutsu.

Sin embargo, las cosas ya no eran igual. Le había afectado profundamente la expedición a Manchuria y Mongolia, en particular las experiencias de enfrentarse a la muerte ante los disparos, y había descubierto que podía ver fogonazos de luz que indicaban el camino de las balas. El descubrimiento de este sentido intuitivo fue una experiencia profunda para Morihei, y a su vuelta a Japón se encontró frecuentemente en situaciones en las que sentía manifestaciones de una fuerza espiritual.

En la primavera de 1925, Morihei conoció a un oficial naval maestro de kendo. Acepto el reto del oficial y le venció sin llegar a luchar porque podía sentir la dirección en que irían los ataques antes de que el sable de madera del oficial le pudiera golpear. Inmediatamente después de este encuentro se fue a lavar a un pozo, donde experimentó una completa serenidad de cuerpo y de espíritu. De repente se sintió bañado de una luz dorada que descendía del cielo. Era una experiencia única para él, una revelación, y se sintió renacer, como si su cuerpo y su espíritu se hubieran vuelto de oro. En ese momento supo que el universo y él mismo formaban una misma unidad, y llegó a entender, uno por uno, los principios filosóficos en los que se basa el aikido. Morihei Ueshiba había alcanzado la iluminación.

Fue entonces cuando comprendió que era más adecuado llamar a su obra aiki-budo que aiki-bujutsu. (La sustitución del carácter jutsu por el carácter do cambia el significado de arte marcial del aiki a vía marcial del aiki. ) Cuando el Aiki-budo se hizo más conocido atrajo a un número de seguidores distinguidos, entre ellos al Almirante Isamu Takeshita. En el otoño de 1925, Morihei fue invitado a visitar al almirante en Tokyo. Se alojó en la residencia del antiguo Primer Ministro Gombei Yamamoto, donde realizó demostraciones de artes marciales ante un número de dignatarios, que quedaron muy impresionados. Morihei también estuvo veintiún días enseñando artes marciales en el Palacio del Príncipe de la Corona.

En la primavera de 1926 volvió a ir a Tokyo tras la invitación del Almirante Takeshita. Enseñó en la Corte Imperial y en el Ministerio de la Casa Imperial, así como al personal del ejército y de la marina y a gente relacionada con el mundo de las finanzas.

En Febrero de 1927, habiendo recibido una nueva invitación del Almirante Takeshita, Morihei sintió que no tenía más remedio que dejar Ayabe por tercera vez. Con la bendición de Onisaburo, decidió trasladarse permanentemente y dedicar sus energías únicamente a establecerse en Tokyo como maestro de artes marciales. Después de dos años en alojamientos provisionales, Morihei se trasladó a una casa cerca del templo Sengaku, en Kuruma-cho donde convirtió dos habitaciones de ocho tatami en un dojo. Entre sus alumnos se encontraban Isamu Fujita, Shoyo Matsui, Kaizan Nakazato y el actor de kabuki Kikugoro Ennosuke VI.



En 1930 Morihei consiguió una villa en Ushigome, Wakamatsu-cho, y comenzó la construcción de un nuevo dojo. Mientras se estaba realizando el trabajo dispuso de un dojo temporal en Mejirodai, y fue allí, en Octubre de 1930, donde recibió la visita de Jigoro Kano, el fundador del judo y cabeza del Kodokan. A Kano le impresionó mucho la técnica de Morihei y le alabó diciendo: 'Este es mi budo ideal'. Posteriormente, Kano envió a dos de sus alumnos, Jiro Takeda y Minoru Mochikuzi, para que entrenaran con Morihei.

Otra visita memorable en 1930 fue la del General de División Makoto Miura, que se mostraba escéptico ante el nuevo budo y visitó el dojo con el único fin de vencer a Morihei. Sin embargo, el fundador resolvió tan claramente las dudas de Miura, que éste se apuntó como alumno en el acto.
 Posteriormente, a petición de este mismo general Morihei se convirtió en instructor de la Academia Militar Toyama.

En Abril de 1931 finalizó la construcción de un dojo de aiki-budo de un total de ochenta tatami, conocido como el Kobukan, en Wakamatsu-cho, en el mismo lugar donde está hoy en día el dojo central. Se apuntaron muchos alumnos, entre ellos Hisao Kamata, Hajime Iwata, Kaoru Funabashi, Tsutomu Yugawa y Rinjiro Shirata, y durante los diez años siguientes el aiki-budo experimentó su primera época dorada. en esa época el Kobukan era conocido como el 'dojo del infierno', por el entrenamiento tan extraordinariamente intenso que se practicaba allí.

Los años siguientes fueron muy activos para Morihei, ya que no sólo enseñaba en el Kobukan, sino en muchos otros dojo que se habían establecido en Tokyo y en Osaka. Los dojo principales eran el Otsuka Dojo, en Koishikawa (patrocinado por Seiji Noma, el presidente de Kodansha), el Fujimi-cho Dojo, en Idabashi, y el Sonezaki Dojo, el Suida Dojo y el Chausuyama Dojo, en Osaka. Uchi-deshi (alumnos que vivían en el dojo) notables de esta época eran Shigemi Yonekawa, Zenzaburo Akazawa, Gozo Shioda y Tetsumi Hoshi.

Morihei también enseñaba en cuarteles de policía en el área de Osaka por recomendación de uno de sus seguidores, Kenji Tomita, jefe de policía de la prefectura de Osaka, y posteriormente gobernador de la Prefectura de Nagano y secretario del Gobierno. Además, se dedicaba cada vez más a dar clases en el Periódico Asahi, en Osaka, y, a través del Club Industrial de Japón, tuvo ocasión de enseñar a gente del mundo financiero. En 1932 se fundó la Sociedad Japonesa para la Promoción de las Artes Marciales, y en 1933 Morihei se convirtió en su presidente. En Mayo de 1933 se creó una sala de entrenamiento, llamada Takeda Dojo, en la Prefectura de Hyogo. Docenas de estudiantes fueron a vivir allí, poniendo en práctica el ideal del fundador de unir las artes marciales y la agricultura.
 Para mediados de los años treinta, Morihei se había hecho famoso en el mundo de las artes marciales. Incluso más que por su dominio de las diversas artes marciales tradicionales japonesas, llamó la atención del público por la naturaleza, que marcó una época, de su propia creación original. 'La unión del espíritu, de la mente y del cuerpo' en el aiki, llamada formalmente aiki-budo. Durante este período Morihei practicaba kendo intensivamente en el Kobukan Dojo, y una serie de practicantes de kendo frecuentaban el dojo, como Kiyoshi Nakakura, que posteriormente, en 1932, se convertiría en yerno de Morihei.

En Septiembre de 1939, Morihei fue invitado a Manchuria para asistir a una exhibición pública de artes marciales. Allí luchó con el ex luchador de sumo Tenryu y le inmovilizó con un sólo dedo.

Morihei continuó con sus visitas a Manchuria incluso después de que estallara la Guerra del Pacífico, aceptando puestos de asesor en diversas instituciones, entre ellas la Universidad Kenkoku, con la que se comprometió de manera particular. Su última visita a Manchuria fue en 1942, cuando asistió a la celebración del décimo aniversario de la fundación del estado de Manchukuo, patrocinado por Japón, invitado por la Asociación de las Grandes Artes Marciales, y donde realizó una demostración ante el Emperador Pu' Yi.

El 30 de Abril de 1940, el Ministerio de Salud y Bienestar concedió al Kobukan el estatus de Fundación. El primer presidente de la fundación fue el Almirante Isamu Takeshita. Ese mismo año, la academia de policía donde Morihei enseñaba adoptó el aiki-budo como asignatura obligatoria.

Con el estallido de la Guerra del Pacífico los alumnos del dojo de Tokyo fueron yéndose uno tras otro al frente. En esta época el actual Doshu Kisshomaru Ueshiba ,alumno de segunda enseñanza de la Universidad de Waseda, tomó la responsabilidad de mantener el dojo junto a Kisaburo Ozawa y a otros jóvenes alumnos de Aikido.

También en 1941, el aiki-budo fue incorporado al Butokukai (una corporación gubernamental que reunía todas las artes marciales en una sola organización). Morihei nombró a Minoru Hirai como representante y director de la Sección Aiki del Butokukai. Fue en torno a esta época cuando se empezó a utilizar por primera vez el nombre de Aikido. Como reacción a la naturaleza provisional de las nuevas medidas, llevadas a cabo en época de emergencia, por las que el aikido se vio reducido a una sección del Butokukai, y con el fin de conservar para las generaciones futuras el espíritu del budo que había creado Morihei restableció las bases organizativas del aikido en la Prefectura de Ibaragi. Dejando a cargo del dojo en Wakamatsu-cho a su hijo Kisshomaru, Morihei se trasladó con su mujer a Iwama, donde vivió frugalmente en una granja hasta después de finalizada la guerra.

En Iwama, Morihei comenzó la construcción de lo que llamaba el ubuya (habitación de nacimiento), o santuario interior del aikido: un complejo que incluía el Santuario Aiki y un dojo al aire libre. El interior del Santuario Aiki, con exquisitas tallas, se terminó en 1944; el Dojo Aiki, ahora conocido como el Dojo Ibaragi Anexo del Santuario Aiki, se terminó en 1945, justo antes de que terminara la guerra. En el Santuario Aiki están entronizadas cuarenta y tres divinidades guardianas del aikido. El propio Morihei hizo los planos de los recintos del santuario según los principios del kotodama. Por ejemplo, el edificio principal, la sala de oración, el torii, y el trazado en sí siguen la ley de los tres principios universales, es decir, el triángulo, el círculo y el cuadrado, que simbolizan ejercicios respiratorios en el estudio del kotodama.



Después de la guerra el Dojo Kobukan fue utilizado como refugio por más de treinta familias sin hogar, siendo imposible continuar allí con la práctica. Por tanto se trasladó la sede central del aikido a Iwama, donde Morihei continuaba viviendo plácidamente, trabajando la tierra y enseñando a jóvenes de los alrededores.

Tras el fin de la guerra las artes marciales fueron en declive por un tiempo, y el futuro del aikido también peligró. Cuando pareció que la confusión que prevalecía justo después de terminada la guerra había disminuido algo, se decidió trasladar la sede central del aikido otra vez a Tokyo. El 9 de Febrero de 1948, el Ministerio de Educación concedió permiso para restablecer el Aikikai. Durante esa época el dojo principal de Tokyo recibió el nuevo nombre de Ueshiba Dojo y Sede Central Mundial del Aikido.

Tras establecerse el Aikikai, recayó sobre Kisshomaru la responsabilidad de consolidar la organización existente y planificar su desarrollo futuro. Mientras tanto, Morihei permanecía en Iwama, dedicado a la contemplación y a la práctica de las artes marciales.

De 1950 en adelante, Morihei comenzó de nuevo a viajar por el Japón respondiendo a invitaciones para enseñar, dando conferencias y haciendo demostraciones. Cuando alcanzó los setenta años de edad, la magnífica técnica de Morihei surgía cada vez con más fluidez de la inmensidad de su espíritu, en contraste con la fiereza y la fuerza física características de sus primeros años, poniendo un mayor énfasis en la naturaleza amorosa del aikido. (El primer carácter de aikido, 'ai', que significa armonía, se lee de la misma manera que el carácter que significa amor. En sus últimos años, Morihei acentuaba la equivalencia de estos dos significados.)

En 1954 se trasladó la sede central del aikido a Tokyo, y el dojo de Tokyo adoptó el título oficial de Fundación Aikikai: El Hombu Dojo de Aikido. En Septiembre de 1956. el Aikikai celebró la primera demostración pública de artes marciales desde que terminara la guerra, en el ático de los almacenes Takashimaya, en Nihombashi, Tokyo. La demostración duró cinco días y causó gran impresión en los dignatarios extranjeros presentes. Morihei se había opuesto inflexiblemente a este tipo de demostraciones, pero comprendió que Japón había comenzado una nueva era y consintió a fin de desarrollar el aikido.


Cuando el aikido se fue estableciendo en la conciencia popular, aumentó rápidamente el número de alumnos de todas partes del mundo. En el propio Japón se abrieron nuevos dojo a lo largo de todo el país, y el aikido se extendió a las universidades, a las oficinas gubernamentales y a las empresas, anunciando una segunda época dorada. A medida que Morihei se iba haciendo mayor, tomaba un papel menos activo en la dirección del Aikikai, dejando a Kisshomaru al cargo de la instrucción en el Hombu Dojo. Sin embargo, continuaba haciendo demostraciones, y, en Enero de 1960, la NTV emitió 'El Maestro del Aikido' programa que filmaba las técnicas del fundador. El l4 de Mayo de 1960, el Aikikai patrocinó una demostración de Aikido en Shinjuku, Tokyo. En aquella ocasión Morihei causó honda impresión en la audiencia con una demostración titulada 'La Esencia del Aikido'.




Más tarde, ese mismo año, Morihei recibió de manos del Emperador Hirohito, junto con Yosaburo Uno, décimo dan de kyudo, la Condecoración Shijuhosho. Sólo tres personas del mundo de las artes marciales habían recibido esta condecoración antes: el maestro de judo Kyuzo Mifune, y los maestros de kendo Kinnosuke Ogawa y Seiji Mochida.

El 28 de Febrero de 1961 Morihei fue a los Estados Unidos, invitado por el Aikikai de Hawaii. El 7 de Agosto de 1962 tuvo lugar un gran festival en el Santuario Aiki de Iwama para celebrar el sesenta aniversario de Morihei como practicante de artes marciales, y en 1964 recibió una condecoración especial del Emperador Hirohito en reconocimiento a su contribución a las artes marciales. EL 14 de Marzo de 1967 se llevó a cabo la ceremonia de iniciación de los trabajos para la construcción del nuevo Hombu Dojo en Tokyo. Ese mismo día. Morihei realizó en Iwama el primer arado ceremonial del Año Nuevo. El 15 de diciembre de ese año se terminó el nuevo dojo, un moderno edificio de hormigón de tres pisos.

El 12 de Enero de 1968 se llevó a cabo una ceremonia conmemorativa para celebrar la terminación del nuevo Hombu Dojo, y Morihei habló sobre la esencia de la técnica del aikido. Más tarde, durante ese año, Morihei realizó la que sería su última demostración de aikido en el Kokaido, en Hibiya, para conmemorar la terminación del nuevo edificio.

El 15 de Enero de 1969, Morihei asistió en el Hombu Dojo a las celebraciones del Año Nuevo. Aunque parecía gozar de buena salud, su condición física se deterioró rápidamente y murió el 26 de Abril de 1969. El 1 de Mayo, el Emperador Hirohito le concedió una condecoración póstuma. Sus cenizas fueron enterradas en el templo de la familia Ueshiba en el cementerio de Tanabe, y se guardaron mechones del cabello del fundador en el santuario Aiki de Iwama, en el cementerio de la familia Ueshiba en Ayabe y en el Gran Santuario Kumano.

El 14 de Junio de 1970, Kisshonaru Ueshiba fue elegido para suceder a su padre como Aiki Doshu por decisión unánime del Aikikai.

LA HAKAMA



 El hakama, esencialmente, era la vestimenta típica de los que en la sociedad nipona poseían algún rango de nobleza, los que pertenecían a la casta de los samuráis. El keikogi era, o bien la ropa interior, o la de entrenamiento de dichos caballeros, o la vestimenta que usaban los plebeyos.
Pero el hakama  es, así mismo, algo más que una simple prenda de vestir más o menos distinguida, más o menos lujosa o más o menos exótica. El hakama encierra entre sus tablas un significado que lo hace representativo de los valores y virtudes que deben adornar al verdadero samurái (servidor), al auténtico bushi (guerrero).
No es por casualidad que el hakama tenga siete pliegues. A lo largo de la historia y para diferentes civilizaciones, el siete ha sido un número representativo. El número sagrado por excelencia para pueblos tan alejados y dispares como indios, aztecas, caldeos, griegos, babilonios, esenios, chinos, egipcios... Está compuesto del número que simboliza la divinidad y el que simboliza lo humano. Es emblema de lo ético; del triunfo del esfuerzo; de la búsqueda de la perfección física, intelectual y espiritual (sobre todo de las dos últimas); de lo filosófico, lo religioso, lo justo; de la equidad, de la sensibilidad, de la intuición... Es el número que representaba en las antiguas tradiciones a la Creación;  al Poder Espiritual (Ki); a la Unificación Universal, la cuadratura del círculo: el mundo físico, el ser humano y la divinidad; a la Realización de la Unidad.
¡No es por casualidad que el hakama tiene siete pliegues!
Los pliegues del hakama simbolizan las siete virtudes del budo, las que han de caracterizar al verdadero bushi: jin (benevolencia), gi (honor y justicia), rei (cortesía y etiqueta), shin (sinceridad), chu (lealtad) koh (piedad, compasión) y yuki (valor, coraje).
Hagamos un repaso del significado de cada una de estas virtudes –obligadas para el auténtico aikidoka-, y sírvanos al tiempo dicho repaso, para revisar nuestra actitud y comprobar si realmente cumplimos con los requisitos exigidos.
Jin (benevolencia):
Dice el DRAE, que benevolencia es simpatía y buena voluntad hacia las personas. Esto, tal y como se expresa en la propia palabra, significa sentir bondad, querer bien, a los demás. Depende de nuestra voluntad (facultad para determinar nuestra conducta) el que le tengamos, o no, voluntad (cariño, amor, afecto) a los demás seres.
Esta cualidad, Jin, dentro del ámbito del Aikido, se desarrolla practicándola en el dojo con nuestros compañeros de entrenamiento, con el entrenamiento en sí, con nuestra escuela y con nuestro maestro; y extendiéndola fuera del tatami hacia el resto de las gentes, a las que, gracias a la práctica constante de Jin, acabaremos por comprender como parte indisoluble e indiferenciada de un Todo Único.
 Gi (honor y justicia):
Tanto una cosa como la otra han de ir precedidas por una sincera y profunda humildad para que no sean parciales y egoístas, para que el honor sea verdaderamente una cualidad, una virtud, que nos induzca a cumplir nuestras obligaciones con el Aikido, con el maestro, con los compañeros, con todos los seres (sin olvidarnos de nosotros mismos), y con nuestras obligaciones sociales. De otro modo, el honor será alimento del orgullo y de la soberbia, de la fatuidad y la arrogancia, que es el punto más alejado del verdadero fin y significado del Aikido.
La Justicia sin humildad carece de equidad, de ecuanimidad, y ya no es Justicia; y en lugar de componer el conjunto de cualidades por las que se considerará buena persona a quienes posean tales virtudes, no será más que un montón de vicios y pretextos para justificar un carácter egoísta y engreído. Hacer lo que es justo en todo momento al margen de si nos favorece o no, es honorable y digno, y es el deber del verdadero aikidoka.
Rei (cortesía y etiqueta):
Un practicante ha de ser siempre respetuoso, cortés y educado tanto dentro como fuera del Dojo. El saludo sincero ha de salirnos con naturalidad, sin que nunca nos sintamos forzados a hacerlo o se trasforme sólo en una fórmula vana. No ha de considerarse como una muestra de humillante sometimiento, sino de humildad y fidelidad nacidas del aprecio, de la valoración adecuada y el agradecimiento, a lo que nos ofrecen emaestro y nuestros colegas de entrenamiento.
El Bugei no es una mercancía que pueda canjearse a cambio de dinero; es una Vía, un sendero del alma, un arte marcial del espíritu. Los conocimientos que el maestro nos trasmite van más allá de las meras transacciones comerciales. Pagamos por la utilización de un sitio donde poder practicar y por un cierto grado de instrucción técnica, pero los conocimientos espirituales, las vivencias internas del maestro, -incluyendo la experiencia técnica más profunda, sus desarrollos y creaciones-, que constituyen un bagaje personal suyo, intimo y secreto, no pueden comprarse ni están en venta. Si nos las ofrece será si lo considera oportuno y siempre de forma desinteresada.
Nuestros compañeros son parte imprescindible de nuestro progreso y de la práctica en sí misma. Sin ellos ni una cosa ni la otra serían posibles. El Aikido para ser completo necesita de la unión activa y práctica, no sólo con uno mismo, sino, con y a través de los demás. En el tatami, en la práctica dinámica, los compañeros de mayor experiencia, nos ofrecen ésta desinteresadamente y nos sirven de ejemplo, de referencia. Los de menores conocimientos nos obligan a concentrarnos y a afinar nuestro entrenamiento, nuestra técnica y nuestros valores humanos.
Nuestra actitud, nuestra vestimenta y nuestra higiene, en el tatami ha de ser una muestra de ese respeto, de esa adecuada valoración, de ese agradecimiento: evitando las posturas y disposiciones displicentes, apáticas o descuidadas; guardando silencio y no descuidando en ningún momento la cortesía y la etiqueta. 
  Shin (sinceridad):
Un mentiroso, un hipócrita; una persona falsa y retorcida, no tiene cabida dentro del Bugei. El Budoka es una persona, limpia y sincera, sin dobleces, y esto ha de demostrarse tanto en su entrega en los entrenamientos, como en su comportamiento para con su maestro, su escuela y sus compañeros, y en su vida cotidiana. Sus palabras, sus actos, y su corazón, han de seguir el mismo camino, rectamente, sin torcerse; y -sin olvidar la cortesía-, sin confundir la sinceridad con la mala educación, ha de expresarse y comportarse de forma llana y noble.
Por otro lado, venir al Bugei, con ocultas y retorcidas intenciones es, en el fondo, inútil. La práctica selecciona, y los que pretenden sacar beneficios ocultos, insinceros o carentes de nobleza de las técnicas, de los compañeros, de la escuela o del maestro, acaban teniendo que buscarse otro camino. El rencor, el odio, la envidia, no pueden formar parte del Camino del Amor. Todo cuanto acaece en nuestras vidas, dentro y fuera del dojo es para nuestra instrucción y beneficio. 
Chu (lealtad):
Todo lo antedicho nos lleva a Chu. Si somos sinceros, si somos corteses, educados y agradecidos; si somos justos y honorables; si somos benevolentes, reconoceremos que todas estas cualidades se han desarrollado gracias al maestro, a la sucesión de maestros a través de los cuales nos ha llegado la enseñanza, a nuestra escuela, a nuestros compañeros, y a nuestro esfuerzo. Por fuerza habremos de ser leales a todos ellos, incluyéndonos a nosotros mismos aunque siempre hayamos de situarnos en el último plano. En ningún caso, si hemos de llamarnos budokas, obraremos con deslealtad hacia ellos. Como hemos dicho, gracias a ellos habremos obtenido las enseñanzas que hasta el momento poseamos. El Aikido y el maestro representan con igual importancia el primer grado de prioridad en nuestra lealtad. Tanto monta…: el Budo es lo que nos ha llevado al Dojo, pero es el maestro el que nos lleva al Bugei.
 Podría considerarse, bajo este punto de vista, que el maestro es lo primero; pero siempre y cuando éste sea un instructor sincero y honesto que realmente nos conduzca por el camino del Budoka.  Nuestra lealtad pues, debe seguir el siguiente orden de prioridad: maestro, escuela y compañeros.
Koh (piedad, compasión)
Esto, además de implicar conmiseración por los males ajenos y de inducirnos a no provocar daños a nadie abusando de nuestros superiores conocimientos técnicos o de nuestra fuerza, nos indica amor hacia todo lo que es de valor,  hacia todo lo que es digno de veneración. Por ejemplo: En la vida cotidiana a nuestros mayores; en nuestro comportamiento, a unos valores morales y éticos que nos hagan dignos de acreditarnos como budokass; y en el tatami, hacia todo lo mencionado con anterioridad, la enseñanza que se nos ofrece, los compañeros, la escuela, el maestro, el Fundador, la vía de Sakura Shin Ryu
Pero también va más allá. Piedad significa así mismo, amor a la divinidad, amor a nuestros semejantes y amor hacia todo lo creado.
La lástima, la conmiseración, la clemencia, pueden nacer de una falsa magnanimidad que esconda en su fondo un sentimiento de superioridad, en cuyo caso no serán más que mera soberbia; pero si la piedad y la compasión son la expresión de un sincero deseo de desarrollo espiritual (máxima aspiración del verdadero bushi) surgirán de forma natural y auténtica.
Y por último:
Yuki (valor, coraje)
Aunque en muchas ocasiones está es la primera virtud que se cita, hemos dejado para el final su exposición por ser una de las más fáciles de confundir.
Evidentemente, Yuki, no sólo hace referencia al valor, al arrojo en el combate, en la guerra, en el enfrentamiento físico contra otro u otros adversarios, o ante las dificultades y riesgos que presente una empresa o acción.
 Si miramos el significado de la palabra ‘valiente’ (que esencialmente no difiere del que posee yuki en lengua nipona) veremos que la primera acepción es: “Que vale”. De ‘valer’. Que a su vez significa amparar, proteger, y, también, tener un valor, una utilidad, un rendimiento, una eficacia o: “Ser de una naturaleza o tener alguna cualidad que merezca aprecio y estimación.” Poco más o menos, que si lo que hacemos, nuestro comportamiento, no concuerda con todas las demás virtudes que antes se han expuesto y con los principios fundamentales del Aikido, un budoka carecería de valor como tal budoka.
Un practicante de Sakura Shin Ryu debe amparar, proteger, además de a otros seres, de a su maestro, a su escuela y a sus compañeros, su honestidad y su sinceridad, siendo cuidadoso en armonizar sus ideas, palabras y actos evitando la contradicción. ¡Es fácil hablar de armonía y de unidad!, pero luego nuestros comportamientos raramente obedecen a esos principios. Así, debemos procurar que el principio de unidad y de armonía vaya, poco a poco pero sin pausa, rigiendo nuestras actitudes ante la vida, nuestras acciones y, sobre todo, nuestras reacciones. “Eficacia o virtud de las cosas para producir sus efectos”, es otra acepción de ‘valor’.         
El ‘valor’, cómo no, es también una cualidad del ánimo que nos impulsa a acometer grandes empresas. La mayor empresa que puede acometer una persona es la de dedicar su vida al perfeccionamiento de su cuerpo, su mente y su espíritu, armonizándolos, uniéndolos. Se ha dicho ya, en palabras del propio Fundador del Aikido, como ejemplo, que el Aikido es un arte marcial del espíritu que consiste en buscar la mencionada armonización a través de unas determinadas técnicas. Como gran parte de dichas técnicas se basan en movimientos provenientes de las artes de combate y tampoco dejan de ser tales artes, ni de conservar las características propias de los sistemas de lucha, resulta extremadamente fácil caer en el error de confundir su propósito. Ha de quedarnos claro cuál es dicho propósito, y trabajar con valor y coraje para ponerlo en práctica desde el primer momento en que pisemos un tatami y desde el primer momento en que pisemos fuera de él. Conseguir ser valientes ante un adversario humano, hacia otras personas, es relativamente sencillo; sobre todo, cuando tras años de entrenamiento hemos conseguido una fortaleza y unos conocimientos superiores. Tampoco, aunque resulten altamente gratificantes y sean grandemente alabados y ensalzados, los retos logrados en el plano físico –obviamente existen grados-: conquistas, descubrimientos, exploraciones y demás, tienen auténtico valor. Este tipo de valor, es un valor “de andar por casa”, una nadería, una bagatela que haciéndose pasar por valiosa joya, sólo sirve para engañar a la mente. Todos son logros efímeros, que antes o después -aunque aparezcan el los libros de historia-, se olvidarán. Y en el noventa y nueve por ciento de los casos los halagos, la gloria, la fama, el reconocimiento, hacen a sus autores envanecerse mientras dura el éxito y abatirse cuando son olvidados. Alimento y desaliento del ego que no lleva a otra cosa que a más y más ego.
Enfrentarse día a día a nuestras debilidades, a nuestros defectos, a la pereza física y anímica; ser capaces de arrostrar los riesgos de vencer nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra intransigencia, cumpliendo con nuestra condición de samuráis (servidores) del espíritu, bushis del Camino de la Unión, eso es coraje. Cortar nuestro ego de raíz con la espada de la verdad y de la honestidad, eso es valor. Valor del bueno. Hay una máxima que dice: “Es mucho más fácil morir por nuestras ideas, que vivir de acuerdo a ellas”. No es difícil morir o matar, lo difícil es vivir en consonancia con los principios de amor y armonía completos que promulga el Aikido y que debemos seguir quienes lo practicamos.
Se dice que un auténtico bushi ha de estar dispuesto a entregar su cabeza en el cumplimiento de su deber. El significado esotérico de esta frase es que hemos de ser capaces de sacrificar nuestro ego. Nuestra cabeza son los conceptos, los convencionalismos y los condicionamientos -a los que estos nos llevan-, que hemos ido adquiriendo de la información recibida de nuestro entorno y la elección hecha de esta información. Información que, aunque es sólo una pequeñísima parte de la que se genera alrededor nuestro, y muy poca de la que recibimos, forma una maraña tan enorme que nos enreda casi por completo, y la vemos y creemos, realidad proveniente no se sabe de qué cielo o infierno, siendo, de cierto,  solamente producción propia, efímera e insustancial. Nuestro ego, eso que decimos ser, no es esencialmente, y al margen de matizaciones, más que el conjunto de apegos -de juicios- a las cosas percibidas, procesadas y elegidas por nuestra mente: nuestras costumbres y gustos, nuestras opiniones, nuestras manías, todas condicionadas, conforman ese ego. Este espeso conglomerado está tan arraigado a nuestra mente, que la apresa y oprime sin dejarla ni tan siquiera distinguir más allá de él mismo. Al igual que la mente, el espíritu, queda cegado, obstruido y apartado. Cortar el ego, separándole de nuestra mente es cortar nuestra cabeza. Sacrificarle es sacrificarnos. Ser capaces de liberar la mente de estas ataduras permitiéndola volver a unirse con el espíritu, eso requiere coraje, eso es Valor, ¡con mayúsculas!, y ese es el propósito de la Escuela Sakura Shin Ryu, y de cualquier Vía seria, alcance ésta la cota que alcance en su recorrido.
El cumplimiento serio y sincero de estas virtudes nos llevará, más tarde o más temprano pero indefectiblemente, a la última y definitiva “virtud”: Chi (sabiduría). Cada uno de los siete pliegues simboliza una de las virtudes; el conjunto que forman, el hakama, simbolizaría el logro de la práctica de las siete virtudes: Chi.
 
En la actualidad, en la mayoría de los dojos de Aikido de todo el mundo, el respeto por estos significados se ha ido perdiendo o trasformado, y, al hakama, o bien no se le respeta y no se le da importancia alguna al poder usarlo desde el comienzo de la práctica, o se convierte en signo de superior categoría y motivo de orgullo, cuando se consigue tras un cierto periodo de entrenamiento. Según palabras de Saotome Sensei el verdadero significado del hakama:
“Ha degenerado desde un símbolo de virtud tradicional a un símbolo de estatus para el yudansha (cinto negro). He viajado a muchos dojos de muchas naciones. En muchos de los lugares en donde sólo los yudansha visten el hakama, los yudansha han perdido su humildad. Consideran el hakama como un trofeo a exhibir, como el símbolo visible de su superioridad. Este tipo de actitud convierte la ceremonia de inclinarse ante O Sensei, con la que comenzamos y terminamos cada clase, en una burla a su memoria y a su arte.”
Realmente no importa en qué momento de nuestra práctica empecemos a usar el hakama; tanto da sea desde el principio o como muestra de nuestro progreso. Lo que es evidente es que el hábito no hace al monje. Vestir el hakama, doblarlo cuidadosamente, mantenerlo limpio y bien planchado, ajustar sus cintas y colocar sus pliegues cuando nos la ponemos, para tener un buen aspecto, es una buena costumbre; pero si este gesto no va acompañado de una intención sincera de respetar y desarrollar en nuestro interior las cualidades que representa, no será más que una “ceremonia” hueca y sin valor alguno. Si nuestras acciones no se corresponden con nuestras convicciones, nuestras intenciones y nuestro sentimientos, ¿qué más dará que hallamos logrado el hakama tras varios años de práctica o que nos lo pongamos desde el primer día, que lo cuidemos esmeradamente o que tengamos un aspecto excelente o desastroso con él puesto? Son nuestro corazón, nuestra conciencia y nuestro espíritu quienes de verdad han de vestirse el hakama.
Cuando en nuestra escuela entregamos el cinto negro, hacemos hincapié en la necesidad por parte del nuevo yudansha de aumentar su humildad, pues ahora es el espejo en el que se miran los kohai y los kyus y en él han de ver reflejados los valores del Aikido, las enseñanzas del maestro y la calidad de su escuela.
“Para llegar a alcanzar la maestría se humilde. Cuando la hayas alcanzado se más humilde todavía”
Cuanto más queramos avanzar en el Sendero del Budo, más humildes hemos de ser. Cuanto más hayamos avanzado, más humildes habremos de ser.
Así pues, al igual que se ha de respetar la espada, símbolo divino que tiene la capacidad de dar o quitar la vida y que representa al arma que usamos para combatir nuestros vicios y defectos y al sendero del espíritu, por cuyo afilado corte camina arriesgadamente el buscador de la verdad; al espejo, donde se refleja el verdadero yo cuando miramos hacia el interior, y una mente serena, asentada en su auténtica ubicación; y a la joya que representa el tesoro de la divinidad que se esconde dentro de todos los seres; el hakama es emblema de los valores que hemos de tener si nos consideramos auténticos practicantes de budo. Vestirla debe implicar, para aquel que la lleva, el compromiso de respetar y cumplir dichos valores. 
 DOBLADO DE LA HAKAMA