02 noviembre 2012

EL MAESTRO Y EL COMBATE

El maestro de aikido exigía entrenamientos intensivos, pero jamás permitía que sus alumnos participasen en competiciones con otras academias de artes marciales. Todos protestaban por eso, pero nadie tenía el valor de comentar este asunto en la clase. Hasta que, cierta tarde, uno de los jóvenes osó plantear: - Nos hemos dedicado con todo nuestro corazón al estudio del aikido. Sin embargo, jamás sabremos si somos buenos o malos luchadores, porque no podemos enfrentar a nadie de afuera. - Espero que nunca necesiteis saberlo - respondió el maestro - El hombre que desea pelea, pierde su contacto con el Universo. Nosotros estamos estudiando aquí el arte de resolver los conflictos, no de iniciarlos. Fuente: Página de Paulo Coelho

24 agosto 2012

DEBES SER COMO LA PIEDRA

Un joven Samurai le preguntó a su Maestro:
“¿Cómo logro convertirme en un guerrero invencible?”
El anciano Maestro le respondió:
“¿Ves aquella enorme piedra? Ve hasta ella e insúltala hasta que te canses”
El joven sorprendido pero sin cuestionar, se acercó a la gran piedra y la insultó bastante, luego regresó con su Maestro que lo observaba de lejos y le preguntó:
“¿Qué hizo la piedra?”
El joven le respondió: “Nada”
El Maestro le ordenó: “Toma tu espada y golpéala hasta que no puedas más”
El joven Samurai se acercó a la piedra y empezó a golpearla con tanta fuerza que la espada se rompió. Retornó al Maestro que le preguntó: “¿Qué hizo la piedra?”
El joven le respondió: “Nada”
Entonces el Maestro le dijo: “Esa es la respuesta a tu primera pregunta, si quieres ser el mejor guerrero debes ser como la piedra, soporta los peores insultos y actos de provocación y te volverás invencible.”

16 agosto 2012

KISSHOMARU UESHIBA

KISSHOMARU UESHIBA  ( 1921-1999 )
Kisshomaru Ueshiba nació en Ayabe en la Prefectura de Kyoto el 27 de Junio de 1921 siendo el cuarto niño y el tercer hijo varón de Morihei Ueshiba. El fundador estaba en ese entonces viviendo con su familia cerca de las tierras del Centro Omoto en Ayabe donde él era un creyente activo y promotor de la religión. También entrenó a algunos estudiantes en un pequeño dojo que formó parte de su casa y se llamaba el "Ueshiba Juku." Fue allí donde el famoso maestro de Daito-ryu Sokaku Takeda vino y pasó varios meses en 1922.

Kisshomaru Sensei todavía tiene recuerdos de su niñez de este colorido periodo en el desarrollo del aikido. Morihei Sensei se mudó con su familia a Tokyo en 1927 donde Kisshomaru completó la mayoría de su educación formal. Se le preguntó en una entrevista en 1983 cuando comenzó a entrenar artes marciales, y respondió: "Hay un proverbio Japonés que dice, ‘Un niño que viva en una tienda cercana a un templo cantará un sutra sin habérselo enseñado.' De la misma forma, yo había comenzado mi práctica cuando era un niño sin ni siquiera darme cuenta de ello... Alrededor de 1936 estaba a mi cargo tomar ukemi de espada para mi padre cuando él iba a sitios a dar exhibiciones. Yo practiqué un poco de kendo... y [también] el viejo estilo de Kashima Shinto-ryu." Ya, en el manual de entrenamiento de 1938 titulado "Budo" publicado por Morihei, su hijo aparece en muchas de las fotos técnicas como su uke.

Después de terminar el bachillerato, Kisshomaru se inscribió en la Universidad de Waseda de Tokio donde se graduó con un título de economía en 1942. También en ese entonces, al principio de la Segunda Guerra Mundial, fue que a Kisshomaru le fueron confiadas las operaciones del dojo Kobukan por el Fundador quien se retiró a la población de Iwama en la Prefectura de Ibaragi. Por ese tiempo, el dojo estaba casi vacío de estudiantes y las obligaciones de Kisshomaru eran mayormente administrativas. Fue, entre paréntesis, también en 1942 que él termino "aikido" fue oficialmente adoptado en acatamiento de la póliza de estandarización de nombres del Dai Nihon Butokukai.


Cerca de no enrolarse gracias al esfuerzo de la guerra, el edificio del dojo estaba en peligro físico debido al bombardeo de Tokyo. En una ocasión mientras era alumno de la Universidad de Waseda, Kisshomaru, con la ayuda de varios vecinos, triunfaron escasamente en salvar el dojo de volverse cenizas del área devastada por el fuego de Shinjuku. Inmediatamente después de la conclusión de la guerra la práctica de todas las artes marciales fue prohibida por el Cuartel General de los Aliados y Kisshomaru le abrió las puertas del dojo a como 100 personas que habían quedado damnificadas en el despertar del devastante conflicto. Pasó parte de su tiempo en Tokyo y parte en Iwama durante este periodo.

Cuando la práctica se renovó en Tokyo en una base informal, muy pocos practicantes aparecieron pues la mayor inquietud de la mayoría de la gente era sobrevivir. Pero por 1948, el Zaidan Hojin Aikikai, el sucesor de la Fundación Kobukai, fue establecida y poco a poco el dojo revivió. Teniendo una esposa, dos hijos y varios uchideshi hambrientos que alimentar, Doshu fue en ese entonces empleado a tiempo completo en compañías de seguridad y dió clases de aikido en las mañanas y en las noches. Su padre permaneció en Iwama entrenando a unos cuantos estudiantes cercanos, entre ellos Morihiro Saito.
Cuando la práctica en Tokyo ganó fama, Kisshomaru comenzó a dirigir parte de sus esfuerzos hacia la expansión del aikido a un publico casi totalmente ignorante del arte. A punto notable fue una gran exhibición dada en la tienda por departamento Takashimaya en 1956 donde por primera vez, no solo el Fundador, sino también instructores avanzados hicieron técnicas. Kisshomaru escribió su primer libro propiamente titulado "Aikido" en 1957 y otros les siguieron en intervalos regulares. El crecimiento del aikido continuó progresivamente y los dojos aparecieron en ciudades y escuelas por todo Japón. El nombre "aikido" comenzó a ser familiar al publico Japonés en general que podía ahora identificar al arte marcial.

La próxima mayor frontera en la diseminación del aikido eran los países extranjeros. Kisshomaru comenzó a enviar jóvenes, y talentosos instructores al exterior para que pusieran dojo y, aunque precedido por Koichi Tohei, el mismo viajó a USA por primera vez en 1963. A mediados de la década de 1960, un gran número de practicantes llenó los espacios del Aikikai Hombu Dojo además con la venida de extranjeros a Japón para entrenar en la Meca del aikido. El fundador, que pasaba ahora en Tokyo la mayoría del tiempo, ya rondaba por sus ochenta años y Kisshomaru y Koichi Tohei eran las figuras principales del dojo.

Tras la muerte en 1969 de OSensei, se produjo una disputa entre el nuevo Doshu Kisshomaru Ueshiba y el Jefe Instructor Tohei, este último terminó por dejar el Hombu dojo para establecer su propia escuela en 1974. Para mediados de 1970 el aikido había crecido hasta el punto que el Doshu y las figuras principales del Aikikai sintieron que el tiempo había pasado para crear una "Federación Internacional de Aikido (IAF)." Federaciones nacionales fueron reconocidas en numerosos países y el control de la organización vino bajo el control del Zaidan Hojin Aikikai. Doshu se volvió más ocupado quekisshomaru nunca, sus ocupaciones lo llevaron a varias ciudades de USA, Europa y hasta Sudamérica.

En 1977, la tan esperada "Biografía de Morihei Ueshiba" del Doshu fue publicada por Kodansha y generalmente es considerado el trabajo más autorizado acerca de la vida de su padre. Fue, además, alrededor de este tiempo cuando se empezó a rumorear que su propio hijo, Moriteru, iba a ser el "Tercer Aikido Doshu". [El actual Doshu Moriteru Ueshiba asumió la posición de liderazgo después de la muerte de su padre en Enero de 1999.]

El punto de vista del Doshu con respecto al aikido enfatiza, técnicamente hablando, movimientos suaves, y circulares. El carácter "maru" en su primer nombre era simbólico de su vista de la esencia "circular" de la técnica del aikido. En términos filosóficos, el mismo Doshu elocuentemente resume sus pensamientos acerca del arte creado por su padre con estas palabras: "Los movimientos del aikido están en perfecta concordancia con los movimientos del espíritu. Si uno habla de problemas espirituales o arrojar su oponente sin herirlo después de haberlo golpeado y pateado, no es convincente. En aikido, fortalecemos el cuerpo y la mente a través de movimientos suaves los cuales están en armonía con la naturaleza." Doshu permaneció extremadamente activo dando innumerables exhibiciones y lecturas en Japón y el exterior, hasta que falleció en Enero de 1999 por una afección respiratoria.


14 agosto 2012

HIKITSUTSI MICHIO

Hikitsutsi Michio (1923-2004)


 Hikitsuchi Michio Sensei nació el 14 julio de 1923 (12avo año de la era Taisho) en Shingu una pequeña villa situada en la ribera del Pacífico de la prefectura de Wakayama. Huérfano desde muy pequeño, fue criado por su abuela, profesora de Naginata (Alabarda), que para obligarlo a concentrarse lo obligaba a practicar el Budo. Es así como a la edad de 9 años comienza con la estudio del Kendo, Judo, Yari (Lanza), Ba-jutsu (arte de montar a caballo), Shuriken (arte del lanzamiento) y Karate.

Por casualidad, su abuela era amiga del fundador del Aikido, O'sensei Morihei Ueshiba (Shingou está cerca de Tanabe, villa donde nació el fundador).

A los catorce años es presentado con O'sensei Morihei Ueshiba y debuta en la práctica del Aiki-Budo (en esa época la palabra Aikido no era utilizada aún). Su abuela se preocupaba de él y se levantava a las 4 de la madrugada. Para retribuir estos esfuerzos, Hikitsuchi Sensei pensaba que tenía que hacer su entrenamiento seriamente y es por esto que en cada Budo el daba su máximo de esfuerzo para llegar hasta el final. "Por ejemplo, justo a la edad de 20 años, yo practicaba Karate Goju-ryu y entrenaba mis manos enterrándolas en la arena. Hacía las cosas como un loco. Hubiese golpeado a los demás, pero eso no servía de mucho." Su voluntad de hacer el máximo en cada Budo, llevó a Hikitsuchi Sensei a aprender Aikido también.
"O'Sensei (Moriehei Ueshiba) era de Tanabe, villa de la prefectura de Wakayama. La gente de otras provincias que lo escuchaba hablar no entendían bien lo que decía, pero yo quería asimilarlo todo. Cuando O'sensei venía a Shingu yo grababa cada palabra que él decía."
Pero la guerra estalló, y lo separó a él, así como a otros también del fundador del Aikido. En 1941 se va a enseñar el Budo para los oficiales del ejército.
Cuando la guerra se acaba, vuelve a hacer la clase en Shingu. Durante un entrenamiento de Kendo, teléfono suena; es O'sensei Moriehei Ueshiba que le pide que lo recoja en la estación de trenes de un balneario cercano a Shingu. Hikitsuchi Sensei, muy emocionado, corre en su moto para buscar a su maestro. Es así como se encuentra nuevamente con O'sensei Moriehei Ueshiba, quien después de toda una noche de discusión sobre el Budo le pide que lo siga.
Aún así, después de la guerra, Hikitsuchi Sensei ejerce 5 años más como contador en una empresa maderera. Hikitsuchi Sensei comete un error en ciertos cálculos y se da cuenta que debe una gran cantidad de dinero (varios millones de yens de la época), lo que lo obliga a vender los bienes de su familia para solventarse.
Es ese momento O'sensei Morihei Ueshiba se acrca a él nuevamente y no puede rechazar la oferta de dedicarse por completo al Budo.

En 1954, por petición de Morihei Ueshiba, construye un dojo de Aikido en Shingu. En 1957, O'Sensei le entrega el diploma de Bo-Jutsu. "En 1957, en verano, cerca de la una de la mañana, O'sensei me dice que me levante y lo siga. Nos alejamos del dojo y comenzamos a practicar el Ken (Sable) del Aikido (Sho Chiku Bai No Ken, así nombrado por O'sensei depués de 1942). O'sensei me pide que lo ataque con mi Ken y después de varos ataques siento que la punta del Boken (sable de madera) de O'sensei se ha roto. Me pongo a buscar la parte rota del Boken pero no la encuentro. Entonces O'sensei me dice: "¿Qué está buscando Sr. Michio? ¿Es ésto lo que busca?". Y saca de su Keikogi (vestimenta de entrenamiento) el trozo de boken roto. Normalmente un trozo de boken quebrado vuela por el aire. ¿Cómo es que lo sacó desde el interior de su keikogi? Yo no comprendía. En ese momento pensé que O'sensei era como un dios."
Es a través de este entrenamiento que O'sensei le enseña el "secreto" del Sho Chiku Bai No Ken para luego entregarle el Makimono (rollo impreso) de Bo-Jutsu: Bo-Jutsu Masakatsu (así lo denominaba O'sensei) Oku Hisaden. Estos rollos incluyen los dibujos y las explicaciones del Bo-Jutsu de Morihei Ueshiba. Los dibujos fueron hechos por Kanda Massami y el texto fue escrito por el mismo O'sensei. Hikitsuchi Michio Sensei continuó aprendiendo de Morihei Ueshiba, acompañándolo de cerca cada una de las múltiples veces que visitó Shingu, acompañándolo a los peregrinajes a Rongu (villa donde el fundador visitaba un célebre templo) y a Natchi donde siempre iba a ver su cascada.
El 10 de enero de 1969, Hikitsuchi Sensei recibe directamente de las manos de O'sensei Moribei Ueshiba el 10mo dan en presencia de Sensei Kubokatsu Hiroo, hoy fallecido, a quien O'sensei enseñó por primera vez en Shingu.

Dándole el 10mo dan, Morihei Ueshiba le dice"Ya te lo he entregado todo Michio San. Hoy te entrego el 10mo dan haciendo una reverencia ".
1969 es un año de muchas pruebas para Hikitsuchi Sensei. Es más, su hijo muere repentinamente el 20 de mayo. En ese momento Sunado-Mari Fukiko (hermana de Sensei Sunadomari, profesor de Aikido en Kyushu), que entendía el discurso espiritual de O'sensei y que se hacía cargo de O'sensei hace ya más de 40 años, le dice "tu hijo se fue al lado de O'sensei en tu lugar" (n. de t. O'sensei había muerto hace sólo un mes). Pero estas palabras no lo consuelan, Hikitsuchi Sensei quien queda en un estado de tristeza extrema. Es en ese momento en que decide enseñar el Aikido tal y como se lo enseñó O'sensei, a todo el mundo y por el resto de su vida.
El dojo de Shingu crece. En 1973, inaugura la ampliación del dojo a 131 tatamis. Los extranjeros visitantes crecen en número, en particular los Estado-Unidenses. Así Hikitsuchi Sensei, acompañado de sus alunos más antiguos, viaja a Estados Unidos en 1974 y en 1978. En 1984, visita Francia por primera vez. Desde entonces regresa cada año hasta 1987. Paralelamente es creada una asociación (AFATJ) para asegurar un mejor recibimiento y dar continuidad a la práctica. En 1988, Hikitsuchi Sensei cae gravemente enfermo y se debe someter a dos intervenciones médicas de consideración. Después de la segunda operación cuenta con humor: "Estaba llegando al cielo, pero cuando Dios me vio, me hizo regresar a la Tierra para seguir enseñando Aikido" . Afortunadamente Hikitsuchi Sensei cumple su palabra y se recupera rápidamente.
En marzo de 1991, recibe en el Nihon Budokan de Tokyo, de manos de Sensei Kishomaru Ueshiba, un diploma de condecoración en reconocimiento a su contribución de más de 50 años dedicado a la enseñanza del Aikido.
Sus clases y seminarios duraron hasta 1998. Después de esta fecha su salud ya estaba muy deteriorada y era imposible llevarlo a Europa.
Continuó como profesor en su dojo de Shingu, ayudado por los alumnos más antiguos. Aún así, en 2004, su cuerpo se encontraba agotado, y no pudo vivir más sobre la Tierra. Muere el 2 de Febrero de 2004.
Recibe el nombre budista de SHIN KI GEN IN DEN SAIMIN EIKETSU KOJI :
EIKETSU: El gran hombre
KOJI: Budista laico
SAIMIN : Que libera el sufrimiento de las personas
Merecido nombre para quien toda su vida la dedicó al servicio de O'Sensei Morihei Ueshiba y a enseñar su Arte en el mundo entero, este Arte que tiene la esperanza de hacer del mundo una gran familia.
 

23 julio 2012

LA FRUSTACION Y LOS METODOS DE ENSEÑANZA EN AIKIDO



Creo que gran parte de las personas que se van del aikido sin hacer carrera, es porque sienten una gran frustación. Vaya desde aquí algunos apuntes interesantes acerca del tema.


Antes o después, la mayoría de los estudiantes encuentran el estudio de Aikido extremadamente frustrante.

Lo mismo sucede con los instructores, y la mayoría de la gente (adultos o niños) que estudia Aikido pasa por esta experiencia.

Una de las razones del porqué estudiamos Aikido es para tener la oportunidad de aprender a practicar aún en estos períodos de frustración sin perder nuestra motivación y cambiar a otra actividad que aparezca menos frustrante.

Todos, los o las estudiantes, adultos o niños, experimentan ciclos en su entrenamiento.

A veces aprenden rápidamente y "todo encaja" de una forma muy satisfactoria.

Otras veces, nada parece ir bien, los otros estudiantes son una molestia, los instructores nos corrigen siempre a nosotros, y la clase parece una pérdida de tiempo.

Es importante comprender que todos pasamos por estos ciclos durante nuestro entrenamiento.

Podemos hacer uso ellos como una oportunidad de decir "sí, ésta es una de esas épocas en que el entrenamiento es difícil" y continuar entrenando, o podemos dejarnos llevar por la frustración y trasladarnos a otra actividad que nos prometa menos problemas.

Sin embargo, dondequiera que vayamos, seguiremos siendo nosotros mismos.

Encontraremos siempre períodos malos en cualquier práctica extendida. Es en dichos momentos donde se nos ofrece la oportunidad más grande en la práctica del Aikido, puesto que es allí cuando podemos crecer, e ir más allá de nuestro acostumbrado acercamiento a los desafíos que la vida nos presenta.

Estudiar Aikido es complicado, ocasionalmente, frustrante y difícil a veces. Esto es verdad para cada uno de nosotros, seamos niños o adultos, principiantes o avanzados, e incluso instructores, y hasta me atrevo a decir, Maestros.

Los niños miran a los adultos y dicen "si fuera tan grande y fuerte como ellos, podría hacer esto fácilmente".

Los adultos miran a los niños y dicen "si solamente hubiera comenzado Aikido cuando tenía su edad, y tuviera su energía y flexibilidad, qué fácil seria ahora para mí".

Todos luchamos con el nivel siguiente de nuestro entrenamiento, y la mayoría de nosotros pensamos que es más fácil para los demás estudiantes.

No es así, porque el siguiente nivel de nuestro entrenamiento es siempre difícil para todos y cada uno de nosotros, justamente porque es un nivel más alto.


 El método de enseñanza

El método de enseñanza de Aikido, en gran parte, consiste en que un instructor demuestra una técnica varias veces, en varias direcciones, y luego los estudiantes, formándose en grupos o parejas, practican la técnica ellos mismos.

En los primeros días del Aikido, no se daban explicaciones verbales sobre la técnica que era demostrada, y los aspectos claves respecto del trabajo sobre la técnica no se precisaban.

Esto era responsabilidad del estudiante, de probar y descubrir por sí mismos dichas claves. Los estudiantes debían "captar" las técnicas de la enseñanza del instructor.

Actualmente el programa para niños y adultos es diferente al de esos días, y explicamos y demostramos qué hacer y como trabajar el movimiento, por algún tiempo.

No obstante, para aprender Aikido en nuestras clases, los estudiantes deben desarrollar la capacidad de "observación activa". Necesitan centrar su atención en la demostración intentando aprehender todo lo que se pueda aprender de ésta.

Los estudiantes deben mirar no solamente los movimientos de la mano necesarios para la técnica, sino también las posiciones de los pies.

Idealmente, también deberán tomar conciencia de los movimientos de la cadera del instructor que demuestra la técnica.

Parte de lo que aprenderán en Aikido es cómo ver y observar, pero nadie puede hacerlo por ustedes.

Ustedes necesitan poder ver y recordar y reproducir lo que han visto con su propio cuerpo para poder avanzar en el estudio de Aikido.

Y esta capacidad no es necesariamente un don, puede aprenderse, con perseverancia, paciencia y mucha, pero mucha práctica.

Fuente: kokyu-Dosa

20 julio 2012

MIYAMOTO MUSASHI




Shinmen Musashi No Kami Fujiwara No Genshin, más conocido como Miyamoto Musashi, nació en 1584, en la población de Miyamoto, en la provincia de Mimasaka. Los ancestros de Musashi eran una rama del poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Su abuelo, Hirada Shokan, era un servidor de Shinmen Iga No Kami Sudeshige, amo del castillo de Takeyama y un importante señor feudal de la época.

Cuando Musashi tenía siete años de edad, su padre, Munisai, murió o desapareció (no se sabe exactamente). Ya que su madre había fallecido tiempo atrás, el chico fué puesto bajo la tutela de un sacerdote, tío materno suyo. Con esto encontramos a Musashi como huerfano durante la época de las campañas de unificación del pais del Taiko Hideyoshi. Hijo de samurai, durante una de las épocas más violentas de la historia de Japón, los escritos le describen como un joven de carácter tumultuoso, con gran fuerza de voluntad, y físicamente muy desarrollado para su edad. Su tío insistió en que estudiase las artes del guerrero, y esto, unido a su desarrollo físico y su carácter violento, hizo que pronto se viese involucrado en combates. Se guarda registro de una lucha en la cual derrotó y mató a un guerrero adulto, teniendo tan solo trece años de edad. Su oponente era Arima Kigei, un experto samurai de la escuela de artes marciales Shinto. Musashi le lanzó a tierra y acabó con él golpeandole la cabeza con un palo cuando intentaba levantarse.

El siguiente combate serio acerca del que se tiene constancia, ocurrió cuando Musashi tenía 16 años, y en el cual derrotó a Tadashima Akiyama. En la misma época, abandonó su casa para comenzar un peregrinaje en el cual perfeccionó sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas. Finalmente se asentó cuando tenía 50 años, ya que consideró haber aprendido todo lo que podía aprender a base de vagabundear. En ese periodo de la historia de Japón hubo muchos guerreros embarcados en peregrinajes similares, algunos en solitario, como Musashi; otros bajo el patrocinio de alguna escuela de lucha o algún señor feudal.

Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo relativamente aparte de la sociedad, dedicandose exclusivamente a la búsqueda de iluminación a través del Camino de la Espada. Dedicado solamente a perfeccionar sus habilidades, vivió de una forma bastante precaria, vagabundeando por el país y durmiendo al raso en lo más frio del invierno, sin preocuparse de su aspecto físico, ni tomar esposa, ni dedicarse a ninguna profesión, aparte de su propio estudio. Se dice que nunca se le vió en un baño público, ya que no quería ser sorprendido sin sus armas. Su apariencia estaba a tono con este tipo de vida.

En la batalla de Seki Ga Hara, en la cual Ieyasu sucedió a Hideyoshi como máximo dirigente del Japón, Musashi estaba entre las filas del ejercito Ashikaga y contra Ieyasu. Es decir, estuvo en el bando perdedor. Sobrevivió no solo a los tres días que duró la batalla, en los cuales murieron alrededor de 70.000 guerreros, sino también a la siguiente caza y masacre de los supervivientes del ejercito derrotado.


La venganza contra los Yoshiokas.

Cuando tenía 21 años llegó a Kyoto, la capital. Este fué el escenario de la venganza contra la familia Yoshioka. Los Yoshiokas habían sido, durante generaciones, los instructores oficiales en las artes de la guerra de la casa Ashikaga, a la cual pertenecían los Shogunes antes del periodo de Hideyoshi. El padre de Musashi, Munisai, había sido invitado a Kyoto años antes, por el Shogun Ashikaga Yoshiaka. Munisai era un esgrimista competente, y un experto en el manejo del jitte. Según se cuenta, Munisai luchó contra tres de los Yoshiokas, venciendo a los dos primeros pero siendo totalmente derrotado en el tercer duelo. Estos hechos probablemente tuvieron algo que ver en la actitud de Musashi hacia la familia Yoshioka.

Musashi se enfrentó primero con Yoshioka Seijiro, el cabeza del clan. El enfrentamiento tuvo lugar en un descampado de las afueras de la capital. Seijiro iba armado con una espada auténtica, y Musashi con una de madera. El primer ataque de Musashi lanzó a Seijiro por tierra, donde le apaleó salvajemente. A causa de la verguenza de haber sido derrotado por alguien que solo enfrentaba una espada de madera a la suya de acero, Seijiro se cortó la coleta de samurai.

Tras este combate, Musashi permaneció en la capital. Su presencia enfureció a los Yoshiokas, ya que les recordaba la humillación inflingida al jefe del clan. El segundo de los hermanos, Denshichiro, retó a Musashi en duelo. Siguiendo una táctica premeditada, Musashi se retrasó en llegar a la cita, haciendo que su contrincante se impacientase primero, se pusiera nervioso después, y finalmente se relajase al pensar que Musashi se había asustado y no se presentaría. Cuando finalmente apareció, segundos después de comenzar el combate había roto el cráneo de Denshichiro con un solo golpe de su espada de madera.

La casa Yoshioka aún organizó un tercer duelo, esta vez contra Hanshichiro, el hijo mayor de Seijiro. Hanshichiro era tan solo un niño de alrededor de diez años de edad, por lo que en realidad, Musashi se enfrentaría con toda la cohorte de guardaespaldas que le acompañaban. El lugar concertado para el combate era un bosquecillo cercano. Esta vez Musashi llegó con mucha antelación, y se escondío para esperar la llegada de los contrarios. El muchacho llegó vestido formalmente con armadura, y acompañado de un gran número de samurais de la familia. Musashi esperó escondido, y cuando creían que en esta ocasión se lo había pensado mejor y había abandonado Kyoto, apareció repentinamente en medio de ellos, liquidando a Hanshichiro. Abriendose paso a continuación entre la cohorte de guerreros, con una espada en cada mano, logró escapar de la trampa.

Los años de perfeccionamiento.

Tras el episodio de los Yoshiokas, Musashi continuó sus vagabundeos por Japón, llegando a convertirse en una leyenda viviente. Se encuentran menciones a su nombre en numerosos registros, diarios y monumentos, canciones populares y relatos, desde Tokyo a Kyushu. Antes de haber cumplido 29 años ya había constancia de alrededor de sesenta duelos, todos los cuales había vencido.

En 1605, el mismo año del asunto con los Yoshiokas, Musashi visitó el templo Zen de Hozoin, al sur de Kyoto. Este era un templo regido por monjes guerreros. Allí tuvo un encuentro con el principal luchador del templo. El monje era un experto en la Naginata (alabarda), y este fué el arma que empleó. Musashi se enfrentó a él, armado solamente con su espada de madera, y le derrotó en los dos combates que mantuvieron. Tras esto, permaneció en el templo durante una temporada, estudiando técnicas de lucha y Zen.

Nota: El templo de Hozoin aún está activo hoy en día, y los monjes siguen practicando las técnicas de lucha de entonces. Es interesante recalcar que la palabra "Osho", que actualmente significa "Monje", en los tiempos de Musashi quería decir "Maestro en Naginata".

Algunos de los duelos de los que se tiene constancia muestran la actitud de Musashi de adaptarse a cada combate según la situación del momento, sin formas predeterminadas, tal y como años después escribiría en el Libro de los Cinco Anillos. En una ocasión se enfrentó a un experto en el manejo del Kusarikama (una hoz con una cadena), y en lugar de usar la espada, sacó un cuchillo, entrando dentro de la zona en la que la cadena de su contrario podía maniobrar, y apuñalando a éste. En otra ocasión se encontraba cortando madera para fabricar un arco, cuando fué atacado repentinamente por un individuo; usando el arco como si se tratase de una espada, golpeó a su atacante en la cabeza haciendole huir.

A lo largo de sus viajes, pasó por la provincia de Izumo, donde visitó la casa del Daimyo local, el Señor Matsudaira, solicitando permiso para enfrentarse contra su luchador más experto. El permiso fué concedido para luchar con un hombre experto en el manejo del Bo. Ya que se trataba de un duelo de práctica, no se usarían armas de verdad, y Musashi optó por dos espadas de madera. con un arma en cada mano, acorraló a su contrincante y le desarmó golpeandole en los brazos. Ante la sorpresa de sus seguidores, Matsudaira pidió a Musashi que luchara contra él. Cuando Matsudaira se disponía a colocarse en posición de combate, preparando una guardia formal, Musashi atacó bruscamente la espada del Daimyo, partiendola en dos y dejandole desarmado incluso antes de haberse podido preparar. Matsudaira reconoció su derrota, y Musashi permaneció en casa de éste durante un tiempo, en calidad de profesor del Daimyo.

El Duelo en la Isla de Ganryu.

El combate más famoso de Musashi tuvo lugar en 1612, cuando se encontraba en Ogura, en la provincia de Bunzen. Su adversario era un tal Sasaki Kojiro, un samurai que había desarrollado una técnica muy potente y especial de lucha, conocida como Tsubame-gaeshi (la Parada de la Golondrina), inspirada en el movimiento de la cola de las golondrinas en vuelo. Kojiro estaba al servicio del señor de la provincia, Hosokawa Tadaoki. El periso para el duelo fué concedido, y se decidió que tendría lugar a las 8 de la mañana siguiente, en la isla de Ganryu, situada a unos kilómetros de Ogura. Aquella noche, Musashi abandonó el lugar donde se alojaba, y se fué a casa de un antiguo conocido. Esto inspiró el rumor de que la fama de invencible que tenía la técnica de Kojiro, había asustado a Musashi y este se preparaba para huir. A la mañana siguiente, Musashi fué llevado en barca hacia la isla donde tendría lugar el duelo, y por el camino, se dedicó a construir un cordel de papel trenzado para sujetar las mangas de su kimono, y después, a tallar una espada de madera utilizando el remo de repuesto.

Cuando el bote llegó al lugar del combate, Kojiro y sus seguidores se quedaron asombrados ante el aspecto de Musashi, espada de madera en mano, las mangas sujetas con tiras de papel, y una toalla anudada a la cabeza. Kojiro desenvainó su espada, y lanzó a un lado la funda. Musashi le provocó diciendole que, ya que se había deshecho de la funda, no volvería a tener necesidad de ella, al tiempo que se colocaba en guardia manteniendo su propia espada sujeta al cinto. Enfuereciendose, Kojiro lanzó el primer golpe, que arrancó la toalla de la cabeza de Musashi, al tiempo que éste, esquivando por poco, golpeó la cabeza de Kojiro con la espada de madera, y acabando con él.

Después de este combate, Musashi no volvió a usar la espada de verdad en ningún duelo. Era invencible, y a partir de entonces se dedicó a estudiar y a buscar la forma de comprender plenamente el Camino del Kendo.

En 1614 y 1615, Musashi tuvo la oportunidad de adquirir más experiencia en la guerra a gran escala. El Shogun Ieyasu Tokugawa organizó un asedio a la fortaleza de Osaka, donde los seguidores del clan Ashikaga se habían levantado en armas contra el gobierno del Shogun. Musashi se unió a las fuerzas de los Tokugawa, luchando ahora contra aquellos con quienes que había estado al lado cuando era joven, en Seki Ga Hara.

Los últimos años. El Libro de los Cinco Anillos.

De acuerdo con sus propios escritos, Musashi comenzó a comprender el Camino de la Estrategia cuando alcanzó los 50 años de edad. Junto con su hijo adoptivo Iori, un huerfano que había encontrado en sus viajes, se asentó en Ogura en el año 1634. No volvió a salir nunca de la isla de Kyushu.

Tras seis años en Ogura, Musashi fué invitado a pasar un tiempo como huesped de Hosokawa Churi, señor del castillo de Kumamoto. Pasó algunos años con Lord Churi, tiempo durante el cual se dedicó a enseñar y a pintar. En 1643 se retiró para llevar una vida de ermitaño en la cueva de Reigendo, lugar donde escribió el "Libro de los Cinco Anillos", el cual dedicó a su pupilo Teruo Magonojo. Terminó de escribir el libro unas semanas antes de su muerte, el 19 de mayo de 1645.

Musashi es conocido en Japón como "Kinsei", que significa algo así como "Sacerdote de la Espada". El Libro de los Cinco Anillos encabeza cualquier bibliografía sobre Kendo, y resulta único entre todos los libros sobre artes marciales, en el sentido de que trata la estrategia de guerra a gran escala exactamente de la misma forma que el combate individual. El libro no es una tesis sobre estrategia, sino, usando las palabras del propio Musashi: "una guía para aquellos que desean aprender acerca de la estretegia". Como tal guía, sus contenidos siempre están más allá de lo que los estudiantes son capaces de percibir. Cuanto más se lee el libro, más se encuentra en sus páginas. Se trata, de alguna manera, de "la última voluntad" de Musashi, la llave para abrir el sendero que el había recorrido. Al igual que otros ronin de la época, Musashi podría haber fundado una escuela cuando rondaba la treintena, siendo ya famoso y respetado, y haberse dedicado a disfrutar del éxito. Sin embargo, la opción que siguió fué la de continuar en solitario con su estudio, tal y como había hecho hasta entonces. Incluso en sus últimos años, abandonó la vida confortable que disfrutaba en el castillo de Kumamoto, y vivió dos años más en una cueva, en soledad, y dedicado a la contemplación y a escribir lo que había aprendido.

Escribió que "cuando has comprendido el Camino de la Estrategia, no existe una sola cosa que no seas capaz de comprender", y "puedes ver el Camino en todas las cosas". De hecho, se convirtió en un maestro en casi todas las artes y artesanías. Realizó obras maestras de pintura en tinta, posiblemente más valoradas que las de cualquier otro pintor. Fué un experto en el arte de la caligrafía, realizó esculturas en madera, trabajos en metal, e incluso fundó una escuela de artesanos "Tsuba" (las empuñaduras labradas de las espadas). También se dice que escribió poemas y canciones, aunque ninguno de éstos se ha conservado en la actualidad. Su obras estaban firmadas habitualmente con su sello "Musashi", y también con el sobrenombre de "Niten". Niten significa "dos cielos" y es el nombre que dió a su "escuela" de estrategia. Tal y como escribió: "estudia los Caminos de todas las profesiones". Y evidentemente fué el primero en seguir su propio consejo.

Musashi escribió sobre los diversos aspectos del Kendo, de tal forma que cada uno puede estudiar según su nivel. Un principiante puede sacar provecho a nivel de principiante, así como un experto puede captar sutilezas a nivel experto. Su obra no se aplica solo a la estrategia militar, sino a cualquier situación en la cual es necesario usar de la táctica. Los hombres de negocios japoneses usan el "Libro de los Cinco Anillos" como un manual de gestión empresarial, desarrollando campañas de ventas tal y como si fuesen operaciones militares. Y que funcione bien o no, depende simplemente de lo bien que se hayan comprendido los Principios de la Estrategia.

19 julio 2012

COMPETIR



 La siguiente es una reflexión sobre el aspecto competitivo de Aikido. Hace ya varias décadas, cuando
O'Sensei aún vivía se produjo el primer cisma en el mundo del Aikido. Sensei TOMIKI, Kenji optó por apartarse de Aikikai ante la continua negativa de O'Sensei para convertir Aikido en un deporte de competencia. Las escuelas que se derivaron de ello se denominaron TOMIKI RYU, pero han habido otras escuelas que adoptaron una modalidad competitiva. Actualmente muchas de estas escuelas están abandonando la competencia.
No es sobre estas escuelas deportivas que quiero hablar ahora sino del verdadero sentido de la competencia en todo Budo. En su sentido original la competencia tenia por objetivo el salvar la vida, O'Sensei decía que en Aikido no hay competencia (deportiva) porque en la vida real el trofeo que uno obtiene es la propia vida (ser derrotado es morir o resultar gravemente lesionado). A propósito hay una historia de un legendario guerrero invencible al que le preguntaron el porqué no había sido derrotado nunca, a lo que él respondió -Sólo peleo cuando sé que voy a ganar, de lo contrario busco algún pretexto para evitar el combate-, esta historia nos muestra cuán serios eran estos enfrentamientos.
Quienes practicamos Aikido no tenemos frecuentemente la oportunidad de comprobar nuestras habilidades en un combate real para demostrar que tan buenos somos, seríamos unos tontos si buscásemos pelea en todo momento y sin embargo no debemos huir ante cualquier problema como cobardes, pero tampoco debemos ser audaces al punto de la torpeza.
Hemos visto ya que la competencia no es para derrotar a alguien más sino para vencerse a uno mismo; el oponente es antes que nada, desde esta perspectiva, un indicador de que tan buenos somos. Siempre he admirado a las personas que practican deportes, porque en una competencia de ese tipo no sólo se tienen que demostrar habilidades físicas y técnicas sino además psicológicas y de carácter. En un torneo hay que lidiar contra los adversarios y contra el aspecto personal de cada deportista (estrés, ansiedad, depresión, etc.).


Mucha gente no practica Aikido porque ''no hay un clímax, no hay vencedores, no hay victorias, no hay motivación'', en opinión de Sensei Saotome esta es una opinión errada. En primer lugar en Aikido como en Iaido y Kyudo los practicantes se enfrentan con problemas no menos complejos que los de los deportistas se debe poner mucho énfasis en la cooperación y la concentración en lo que uno hace, esto en gran medida por la peligrosidad de usar técnicas peligrosas (Aikido trabaja básicamente con manipulación de articulaciones), armas cortantes o técnicas de asfixia (como Judo) y flechas incluso. Es por ello que también se hace mucho énfasis en las formas de cortesía, para mantener la seguridad. En segundo lugar porque en toda arte marcial la victoria más importante es ''AGATSU'' la victoria sobre uno mismo.
Finalmente los dejo con un pensamiento de O'Sensei que podría ser aplicado a todo Budo: En Aikido no es importante derrotar a otros sino derrotar la negatividad que habita en nuestros corazones.....
Fuente:Aikidokai.

BUSHIDO

"Quienes se aferran a la vida mueren, quienes desafían a la muerte sobreviven"
Uyesugi Kenshin (siglo XVI)





 El nombre de Samurai proviene del verbo saburau, que significa “el que sirve”, “soldado” ó “vasallo militar”, el cual se comenzó a utilizar en la época pre-feudal y feudal,  a partir del siglo IX (Periodo Heian) hasta el XIX (Periodo Meiji). 
El Samurai es probablemente el mejor y mas noble guerrero que haya existido, su camino se basaba en 3 principios fundamentales: la lealtad, el deber y el valor. Aún siendo el mas mortífero guerrero, sin miedo alguno al dolor y la muerte, su corazón era benévolo, humilde y bondadoso, y su cortesía, etiqueta y sentido del deber y el honor inigualables; fueron la expresión máxima de las virtudes caballerescas, llegando a ser su código ético y moral (bushido) el más estricto y severo que se haya conocido. Su maestría tanto en las Artes de la Guerra como en las Artísticas fueron excelente, por lo que se consideraba aparte de un guerrero, un artista y señor.
       
            Desde todos los tiempos, la figura del guerrero (bushi) siempre a estado presente, pero su progreso y formación fueron creciendo a partir del periodo Nara (710-793), fue entonces cuando China introdujo en Japón diversos tipos de armas y conocimientos estratégicos, los cuales, aprovecharon y mezclaron con los propios.
            Durante el periodo Heian (794-1184), el poder imperial utilizó a los samurais eficazmente para sofocar rebeliones, pero el imperio comenzó a decaer, y la lealtad de los samurais también fue alterada, fue entonces cuando los samurais pasaron a servir y proteger a los señores de las provincias (daimyos), los cuales comenzaron a utilizar a dichos guerreros para luchar entre sí y para obtener la supremacía del Japón. De igual modo, el emperador era considerado una divinidad solar, con lo cual, el mando de éste no era desobedecido, aunque siempre había daimyos dispuestos a ello.
 A partir de entonces, Japón crea una Jerarquía Militar (Bu-yakko) que se regiría por clanes. Estos clanes (Uji) eran dirigidos por los daimyos, los cuales luchaban por la supremacía, éstos clanes eran constituidos cada uno por un jefe de clan, denominado Uji-no-osa, y sus miembros ó afiliados (Tomo ó Be), que eran soldados, conocidos como samurais ó bushis; éstos estaban comprendidos por distintos rangos, los cuales se conseguían por propios méritos. Cada clan disponía de un considerado Maestro (Sensei) en el Arte de la Guerra con gran experiencia, los cuales entrenaban a los guerreros a cambio de una buena paga. 
Con todo ello se creo el concepto de guerrero (bushi), el cual se basaba principalmente en la equitación con arco, denominándose “Kyu-ba No Michi”, aunque éste Arte de la Guerra (Buguei) fue algo primitivo era sobre todo práctico. Al igual, un código ético y moral era transmitido a los guerreros en el seno de cada clan; éste código era de gran importancia, pues la lealtad y valentía de los guerreros dependía grandemente de él; para los samurais, el honor se adquiría mediante el cumplimiento del deber y dando prueba de su bravura y lealtad.
Éste código de conducta existió desde que surgieron los guerreros, y fue mas una forma de vivir que otra cosa, estricto y sagrado se le inculcaba a los jóvenes guerreros desde temprana edad. Sólo el valeroso y noble guerrero poseía y practicaba tan preciado código de honor, lo cual lo alzaba por encima de los grupos de mercenarios habituales. Muchos daban ejemplo de él, pero otros, débiles de espíritu, no soportaron tal cumplimiento, lo cual deshonraron el código pagándolo con la muerte mediante el suicidio ritual sepukku.
A tal punto llegaba el código del guerrero, que aún siendo un samurai rodeado por enemigos y no teniendo escasa oportunidad de poder vencerlos, éste seguía luchando hasta morir por no deshonrar el código, ésta es la forma en la que a veces los samurais eran verdaderos suicidas por entrega al valor y la lealtad. La vida y la muerte eran caminos secundarios en cualquier propósito u objetivos, era mas importante intentarlo sabiendo que se iba a morir que no intentarlo en absoluto. Pero a pesar de todo ello, un samurai actuaba con inteligencia y sabiduría, pues no exponía su vida inútilmente, todo esto sería inducido por una causa y razón merecedoras de tal fin. 


 El código también tenía su lado oscuro, pues los prisioneros capturados eran a menudo tratados con dureza por no haber sido capaces de lachar según el código (hasta la muerte); muchos de ellos eran ejecutados tras la batalla, por que a diferencia de los caballeros occidentales, el cambio monetario a cambio de un rehén no era admitido por el código, incluso el secuestro no era aceptado.
Éste código fue desarrollándose y estructurándose con el tiempo, los cuales tuvieron gran influencia Budista Zen, Confuciana y Shintoista; el código fue denominado Bushido, (la Vía del Guerrero), y constaba de 7 virtudes esenciales:
1.      Gi: Honradez y Justicia
2.      Yu: Valor Heroico
3.      Jin: Compasión
4.      Rei: Cortesía
5.      Melyo: Honor
6.      Makoto: Sinceridad Absoluta
7.      Chugo: Deber y Lealtad
              El Budismo Zen aporto al samurai la aceptación del destino y la inevitable muerte, el desapego a todo lo material, el conocimiento y control interior de sus emociones y sentimiento, incluyendo al mismo tiempo la serenidad y templanza en el campo de batalla y ante las circunstancias. Es muy utilizado el ejemplo de la Flor de Cerezo (Sakura), que en pleno esplendor cae del árbol: “Parecida a la flor de cerezo, dispuesta a morir al primer soplo de la brisa matutina”, es decir, en su plena juventud y sin pena alguna. El Confucianismo aporto las relaciones sociales, los modales, la benevolencia, el deber, el sentido común y la rectitud entre otras. Por último, el Shintoismo aportó la lealtad y el patriotismo, lo cual incluye la veneración de los antepasados.
Los descendientes de los samuráis eran preparados desde muy niños en las Artes Marciales, pues en las épocas de guerra los vasallos y los amos dependían uno del otro para sobrevivir, es por ello que debían especializarse en las artes de la guerra tal como lo requerían sus valores, muy distintos a los de la Corte Imperial.
Al cumplir los 5 años, el 5º día del 5º mes le era otorgado su primer sable (sin afilar), el cual era corto (kodachi) y debería de comenzar a acostumbrarse a llevarlo siempre con él; a los 7 ú 8 años se le era enseñada educación y caligrafía, incluso se les enseñaban artes marciales a modo de juego para que fuesen adiestrandose de mejor forma; éstos juegos incluían también el tiro con arco a caballo (yabusame) a dianas fijas, cuando conseguian un notable nivel de práctica eran llevados a los cotos de caza para ejercitarse con blancos móviles; y a los 15 ó 16 años, ya se le consideraba un adulto y le eran concedido los 2 sables (daisho), el cual debía de comenzar a practicar las Artes de la Guerra; pudiendo servir aún siendo un pequeño vasallo en el campo de batalla. Era únicamente al samurai al guerrero que le era permitido portar los dos sables (daisho), mostrando así su diferencia ante cualquier guerrero.  
Con referencia al código del samurai, si un daimyo moría en la batalla ó era asesinado, normalmente sus bushis se hacían seppuku en honor y por lealtad a su señor; en cambio, otros se hacían monjes budistas, y otros muchos tomaban el nombre de Ronin (hombre ola), lo que significaba “guerrero errante ó sin señor”; estos Ronin podían buscar de nuevo un señor para volver a introducirse en un clan y jurar lealtad al mismo, siempre que lo mantuvieran y ofrecieran el debido pago, siendo una cantidad de arroz; éste pago era llamado koku. Muchos de estos Ronin se convirtieron y aliaron a los conocidos clanes Ninjas (espías y asesinos), los cuales mezclaron conocimientos y enriquecieron sus artes de guerra. Los Ninjas, dedicados al arte del subterfugio eran temidos por los Samurais, pues su sigilo y peligrosidad eran envidiables; pero todo daimyo necesitaba de ellos, pues el espionaje (cho-ho) era esencial en la guerra. Poco se habla de ellos en los antiguos escritos de la guerra, pues entre muchas formas de utilizar a los Ninjas, como ejecutar a un Taisho (general) antes del día de la batalla no era una acción de honor ni digna de un buen samurai, lo cual, se puede decir que de nada se habla de estos guerreros de las sombras. 
El bushi era de vital importancia para el estado ó provincia, pues de él dependía la supervivencia y el control del territorio. “La acción militar es importante para la nación: es el fundamento de la vida y la muerte, el camino hacia la supervivencia y la aniquilación, así que es crucial estudiarla”. Sun Tzu
            Esto hizo de ellos una indispensable fuente de poder para los daimyos, los cuales los necesitaban para preservar sus tierras y conseguir el control y dominio de otras enemigas. Fue entonces durante el periodo Heian cuando las Artes de la Guerra progresaron enormemente, las cuales tomaron el nombre de Buguei ó Bujutsu; su forma y eficacia habían avanzado muy considerablemente, y los conocimientos y experiencias eran transmitidas como un tesoro de generación en generación en los clanes. 
            En el periodo Kamakura (1185-1333), los samuráis dieron sus mas feroces muestras de poder, a partir de éste periodo, comenzaron grandes batallas feudales, con lo que la experiencia en las batallas y conocimientos estratégicos eran de vital importancia para una segura victoria y la preservación de las tierras y clanes. En ésta época, el samurai toma un papel esencial y muy activo; el daimyo Minamoto Yoritomo, tras derrocar al emperador y proclamarse Seii-Tai-Shogun ó Shogun (Comandante en Jefe ante la opresión de los bárbaros), toma la soberanía y crea el gobierno Bakufu; fue entonces cuando los trabajos que hasta entonces habían desempañado malamente y de forma corrupta los burócratas de la Corte fueron dirigidos por los samurai, éstos lo controlaban todo, la agricultura, los impuestos, el reclutamiento militar, etc...          
Durante el Bakufu, la Sociedad Japonesa concluyó mas o menos de la siguiente forma:
  1. Emperador: Tan solo era un símbolo, no tenía poder ni mando alguno
  2. Shogun: Era el Dictador Militar, tenía todo el poder y control del Japón.
  3. Daimyos: Controlaban las tierras y provincias bajo el mando del Shogun. Solían tener una escolta personal que siempre iban con él, llamada Hatamoto.
  4. Taisho: Generales, los cuales ordenaban a los Oficiales a caballo, los cuales dirigían sus unidades/ tropas de samurais; también tenían escoltas (hatamoto), pero en la batalla.
  5. Bushis: Guerreros. Éstos se dividían en unidades de:
a) Ashigarus: “Pies ligeros”, eran campesinos reclutados para la guerra, normalmente portaban una lanza, pero también podían portar el sable corto (kodachi) siempre que ellos se hicieran de éste; a veces llevaban armaduras y otras no, según la posibilidad del daimyo que los reclutara.  
b) Sohei: eran monjes fanáticos, algunas veces, cuando los objetivos eran de su conveniencia tomaban parte en el campo de batalla, y eran grandes guerreros, pues luchaban con gran fervor y valentía en el campo de batalla; el arma que comúnmente utilizaban era la Naginata.
c) Samurais Yumi: Eran los arqueros, algunos iban a pie (kyu ashi-ha) y otros a caballo (kyu ba-ha), pero siempre portaban el arco y la espada, aún no siendo buenos espadachines, si era necesario tomaban uso de él.
d) Samuráis Yari: Eran samurais lanceros, a diferencia de los ashigarus los samuráis estaban bien entrenados, tenían armadura y portaban también sable (katana); algunos utilizaban el yari a caballo, siendo algunas veces su longitud mas corta y ligera y otras del tamaña usual.
e) Samurais Naginata: Portaban una alabarda, ésta no era tan larga como el yari, peroera muy práctica y eficaz en el cuerpo a cuerpo.  
f) Samurais No-dachi: Portaban un gran mandoble, un sable muy largo y fuerte.  

  1. Campesinos: dedicados a la ganadería, agricultura y labranza.
  2. Artesanos: dedicados a la artesanía.
  3. Comerciantes: dedicados al comercio.
  4. Parias: dedicados a los oficios mas desagradables y peor vistos. 
Años mas tarde, el samurai, al igual que se perfeccionaba en el Arte de la Guerra, también tomó parte en la práctica Zazen (meditación Zen), las artes de la escritura, la ceremonia del té (cha-no-yu), el arte floral y la poesía. Este entrenamiento era denominado Zen-Ken-Shu, el cual era traducido por:
-     Zen: La meditación (Meso).
-     Ken: El Arte del sable (Ken jutsu), arco (Kyu jutsu), lanza (So jutsu)...
-     Shu: Caligrafía (Sho do), poesía (Haiku), ceremonia de te (Cha no yu), arreglo floral (Ikebana)...
Esto dio muestras de que siendo un feroz y valeroso guerrero también era un noble y educado artista de tales ceremonias.
Hasta entonces, la paz y la guerra se turnaban, pero en el periodo Muromachi (1392-1572), tras debilitarse el Shogunato Ashikaga debido a la falta de atención en el país y su apasionada inclinación hacia las artes de la corte (ceremonia de te, poesía...) comenzó la guerra Onin, la cual fue seguida del periodo mas sangriento de la historia, siendo éste denominado como Sengoku Jidai (la era del país en guerra), las guerras civiles fueron violentas y todos los daimyos luchaban ferozmente por el titulo de Shogun.
Fue también en este periodo, en 1428, cuando se crearon las “ligas de mutua ayuda” (Ikki) entre los campesinos y terratenientes (Ji-samurai) debido al descontento de éstos a causa de los abusivos impuestos que se les exigían. Muchos incluso se escapaban y se unían a uno u otro clan bajo el daimyo, ofreciéndoles éste armaduras y armas para enfrentarse; esto dio paso a los Ashigarus, los cuales fueron una fuente muy barata y útil para el poder militar, aunque su disciplina y moral no eran la de los samurais.
Durante éste periodo, los guerrero culminaron sus Artes de la Guerra con la aparición del Arcabuz (Teppo) y las armas de fuego, traídas por los occidentales sobre 1543, pero éstas no fueron aceptadas por algunos samurais, los cuales decían que no era un arma de honor para el campo de batalla. Éste pensamiento era debido a que un samurai debía de mostrar su destreza y habilidad en la batalla, y el arma de fuego no era considerada como para tal fin.
En el año 1590, el General Kaibara Ekken, escribió un tratado en el cual se especificaban las 18 disciplinas marciales del guerrero (Buguei Juhappan), la cual debía conocer todo samurai de alto rango. 
En el periodo Edo (1603-1867), bajo el mando del shogunato Tokugawa, se establece una estructura de poder, la cual queda de la siguiente forma:

      Estructura de la sociedad Tokugawa: 

1.      Gobierno Central (Bakufu)
2.      Gobierno Provincial (Daimyo)
3.      Corte Imperial y Nobles (Kuge)
4.      Ordenes Religiosas
5.      Granjeros
6.      Artesanos
7.      Mercaderes
8.      Personas fuera de la sociedad
 
Gobierno Central (Bakufu) y sus agencias en Edo:
1.      Shogun (Seii Tai Shogun)
2.      Consejo Mayor (Roju)
3.      Consejo Menor (Waka-doshiyori)
4.      Censuradores (Metsuke)
5.      Comisionados/ Magistrados (Bugyo):
a.      Comisionado de Templos (Jisha-bugyo)
b.      Comisionados de Finanzas (Kanjo-bugyo)
c.       Magistrado del pueblo (Machi-bugyo)
6.      Corte Suprema de Justicia
7.      Caballeros de Banderas (Hatamoto)
8.      Vasallos (samurais) de la Casa (Gokenin)
9.      Fuerza Policial de Edo (Shinsen-gumi)
 
Durante éste periodo, Tokugawa Ieyasu consigue establecer una gran época de paz, la cual se hace muy notable en consecuencia a los demás periodos, con lo cual, los samurais no tienen la misma actividad que en los tiempos de guerra, y esto hace peligrar las Artes de la Guerra y perder el protagonismo y utilidad; pero a pesar de ello, los guerreros entrenan y perfeccionan en tiempos de paz las técnicas marciales. Debido a la fuerte influencia Zen en esta época, las artes tales como la poesía, la escritura y la ceremonia del te son aún mas practicadas y perfeccionadas, y las Artes de la Guerra denominadas como Bujutsu comienzan a tornarse como las Artes de la Paz, aplicando el ideograma de “DÔ” en vez de “JUTSU”, enfocando el Budo hacia un aspecto mas espiritual que eficaz. 


En 1639, los samuráis y sobre todo el shogun, da pruebas de su arte de la guerra cuando con inteligencia, fiereza y astucia hace que sus descendientes gobernaran durante casi 250 años.

En  Enero de 1868 , Shimazu, señor del clan de Satsuma (clan del sur de la isla de Kyushu, en Kagoshima), cuyos samurais eran conocidos por su valentía, se alió al clan de Choshu (actualmente prefectura de Yamaguchi) para derrocar al Bakufu. Tras ello, se restaura el Gobierno Imperial y comienza el periodo Meiji (1868-1912), dando de nuevo el poder al Emperador y los señores Shimazu (clan Satsuma) ocuparon puestos importantes en el gobierno.
En el año 1870, el Emperador Meiji abolió formalmente el Hanshi (feudalismo), los nobles (kuge) y señores feudales (daimyo) pasaron a convertirse en Kizoku, los samurais con algún rango de nobleza se convirtieron en Shizoku y lo demás en Heimin (pueblo común); en 1871, una tropa de Bushis que no aceptaban su nuevo “status”, se subleva violentamente en Satsuma, bajo el bando de Saigo Takamori (uno de los jefes del clan Satsuma), para exigir sus antiguos privilegios, pero aunque todos ellos eran expertos en Bujutsu, fueron derrotados y vencidos por las armas de fuego (teppo), usadas por los reclutas de orden público. 

En 1872, los Samurais debieron abandonar el particular peinado que acreditaba su casta; y en el año 1875, llegó la prohibición de portar armas y el Kiri sute-gomen (ley que permitía al Samurai portar su sable y batirse en duelo por honor), que fue abolido.
            A partir de esta revuelta, las artes de la guerra son consideradas inútiles, siendo éstas artes algo perteneciente a un pasado violento en el que no tendrá ninguna utilidad práctica. Pero no hay que olvidar que aún en tiempos de paz, hay que estar preparados.

 

17 julio 2012

CRECER EN AIKIDO COMO EL BAMBU

Crecer en Aikido....
Todo los que entrenamos Aikido hemos pasado por épocas en las que nos estacamos, parece que en lugar de avanzar estamos retrocediendo, no debemos deprimirnos ni darnos por vencidos, son fases, no estamos 
 mejorando técnicamente pero estamos madurando en nuestro interior..

Cómo el Bambú
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, tirándo de ella con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro… Estamos creciendo, madurando. Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces...
Tener espíritu de bambú, implica saber adaptarse a las circunstancias, doblarse con el viento y cuando se agacha por el peso de la nieve, esperar pacientemente a que la nieve se derrita para levantarse de nuevo. En definitiva no ser rígido, sino tan flexible como requieran los acontecimientos.
Chiku (Take): Bambú
El bambú representa honestidad. Cuando cortas el bambú encuentras vacio dentro. Nada malo está escondido en él. Los practicantes de Kosho Ryu permanecen siempre vacios y abiertos a conocimiento adicional, nunca llegando a llenarse ellos mismos ni sus logros. El bambú es el símbolo de la disciplina y de la lealtad en todos los aspectos. El bambú representa la religión budista en Japón.

16 julio 2012

DIRIGIR LA ENERGIA

Pocas sensaciones son tan satisfactorias como la de dirigir a Uke, sentirse dueño del movimiento mutuo, controlar el espacio que existe entre los dos ( o más), moverse con total soltura mientras el Uke nos sigue por los círculos que trazamos, intentando sin ninguna opción controlar nuestra posición, hasta que su ataque queda reducido a nada por la inercia del movimiento del centro (hara), el cual genera una energía cada vez más potente con cada círculo que la añadimos al esquivar y desviar la energía del o de los adversarios.
Es en esos momentos tan cortos de tiempo cuando con un centro estable (equilibrio, espalda recta y respiración coordinada al movimiento) conseguimos esa unidad: Ki-Mente-Cuerpo, tantas veces explicada por los Maestros y tan mal entendida por los “alumnos”.
No hay nada de místico en ello, simplemente es una sensación agradable al hombre, un sentimiento; y creo que así hay que entender el Aikido, como un sentimiento, por eso es tan difícil de explicar cuando alguien nos pregunta por él.
Yo acabaría la respuesta de esta manera:
- ¿Qué es el Aikido?¬
- ¡ Un sentimiento!.
Y nada más; no hemos da añadir fantasías ni intentar demostrar que lo que hacemos está bien, eso ya lo sabemos nosotros, lo sentimos y con eso hemos do darnos por satisfechos.
Toda práctica recibe su “ recompensa”. Y cuando digo práctica me refiero a la práctica asidua, constante y sin interrupciones, o con las mínimas posibles.
Ya sabemos que no siempre se puede acudir al Dojo, pero también sabemos que cualquier excusa es buena para faltar un día desanimado o de desgana ( ¡ Va por un día no pasa nada!).
Pero no pensamos que estamos retrocediendo en la práctica con esa actitud, no creáis que la práctica es acumulativa; sí faltamos a una clase con una excusa no válida ( y eso lo sabemos nosotros mejor que nadie) estamos retrocediendo dos escalones en el camino: uno que no hemos subido y otro que nos penaliza la vía.
Jamás olvidéis quienes sois; guerreros, sí, pero del espíritu, no del combate.
Hay que recordar siempre las máximas de los Samuráis: constancia, respeto, serenidad, humildad, sacrificio. Sólo de esta manera obtendremos aquello que estamos buscando, y que nos será dado por derecho propio: ¡Constancia!.
Volviendo al tema que nos abarcaba a principio, "Dirigir la energía “(Ki), - absorberla en movimientos espirales y anularla -, diré que es en esos momentos -y sólo en esos- cuando realmente hay una conexión con el espacio que nos rodea. Como decía Ueshiba:
“Cuando estamos conectados a todas las cosas con el Ki, el Ki del universo y el Ki individual “.
Aquí es cuando realmente desaparece todo pensamiento ( o debiera) y obtenemos la tan famosa actitud de “Hisiryo”, hermanando el Aikido con el Zen en esa concentración en movimiento. Pero (y siempre hay un pero) no podemos retener esos momentos tan cortos, por lo tanto aprovechemos el poco tiempo de une clase para sentir el máximo posible, y no nos comparemos con les japoneses (que no lo somos) en su manera de trabajar, con sus 6 horas, 6 días a la semana y sin ninguna explicación en las clases.
Creo que debemos hacer mas hincapié en la técnica, en la explicación de las mismas y, como no, en el ejemplo.

LOS GRADOS



En este mundo nuestro de las Artes Marciales, nuestro escalafón de jerarquía se manifiesta con la posesión de los Kyu y Dan.
Como norma general el alto grado Dan va unido al alto grado de Maestría, no sólo en el aspecto técnico, si no más bien en el aspecto de educador y guía del alumno, no obstante cumpliéndose esta norma en la inmensa mayoría de las ocasiones, no siempre es así pues el conocimiento técnico no necesariamente incluye dotes de enseñanza, esta es la razón por la cual una inmensa mayoría de competidores que han alcanzado un alto grado Dan como premio a sus medallas ganadas una vez concluida su etapa de competidor, se eclipsa terminando así su vida marcial al no saber qué rumbo tomar; su error fue haberse concentrado en su estudio marcial sólo en la faceta competitiva, así pues por ser un campeón no se es automáticamente un buen enseñante.
En el mundo marcial vemos continuamente el nombre de altos grados de los más diversas artes, ante tanto alto grado, debemos de saber cómo consiguió el Dan y quién lo otorgó, si una organización oficial o de consolidación y prestigio mundial o una asolación formada ante tanto mercado y tanta desinformación a veces con tanta confusión.
La razón y significado de cada Kyu o Dan .
Obi:
Cinturón que sujeta el kimono (chaqueta) y que indica la categoría y el nivel del practicante. Aunque ya la Ryu Shinnoshindo del siglo XVIII utilizaba la escala de colores, fue el Sensei Jigoro Kano quien lo introdujo en el Kodokan Judo haciéndolo popular y adaptándolo posteriormente las diferentes Budo, como el Karate-Do, el Aikido, el Kendo, el Taekwon-Do, etc. y por supuesto el Jiu Jitsu actual.
Las categorías se dividen en Kyu (clase, alumno) y Dan (paso conocedor). Los colores tienen connotaciones simbólicas en la liturgia cultural oriental, ya que en occidente cambian los conceptos.
Kyu:
6° Kyu, Rokkyu, blanco. Simboliza la nada, la ingenuidad, la limpieza, la pureza y originalidad.
5° Kyu, Gokyu, amarillo. Simboliza la luz, el despertar, el amanecer, el arte, el descubrimiento, el realismo.
4° Kyu, Yonkyu, naranja. Simboliza la ilusión, el despertar.
3° Dan, Sankyu, verde. Simboliza la esperanza, la fe, el crecimiento hacia lo natural y espontáneo.
2° Kyu, Ninkyu, azul. Simboliza idealismo, apertura hacia nuevos horizontes de todo tipo.
1° Kyu, Ikkyu, marrón. Simboliza la iniciación al conocimiento, diplomado, la consolidación de las raíces y asentamiento de la base de conocimientos.
Esta escala de niveles se debe al Sensei Kawaishi, el gran introductor el Judo en Francia y Europa.
DAN:
1º Dan, Shodan,2º Dan, Nidan,3º Dan, Sandan, 4º Dan, Yodan,5º Dan, Godan - Cinturón Negro Simboliza la acumulación de los conocimientos durante años de práctica y lo contrario al cinturón blanco (la nada).
6º Dan, Rokudan,7º Dan, Shichidan ,8º Dan, Hachidan- Cinturón Negro o rojo y blanco Simboliza el retorno a la pureza (blanco) y el conocimiento de la energía Ki, energía del conocimiento vital y espiritual (rojo).
9º Dan, Kudan - Cinturón Negro o rojo Simboliza el dominio de la energía y el hara (centro energético del cuerpo)
10º Dan-12º Dan - Cinturón blanco ancho y doble de largo Simboliza la rueda, el volver al comienzo, cerrar el ciclo completo